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FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE LIMA. Entrevista a Julio Ortega

Elogio del crítico empático

LA CÁMARA DEL LIBRO HOMENAJEÓ AYER A UNO DE LOS MÁS INFLUYENTES CRÍTICOS LITERARIOS PARA ORTEGA, LA MISIÓN DEL CRÍTICO ES LA DE FORJAR LECTORES

Por Enrique Planas

Para un lector puede parecer curioso que, acostumbrado a escuchar de homenajes a escritores, esta vez la Feria del Libro organizara ayer un homenaje académico a un crítico literario. Incluso puede parecer hasta sospechoso. Sin embargo, un autor como Julio Ortega, profesor en Brown University, y en diversas universidades americanas y europeas, radicado en Estados Unidos desde hace treinta años, merece sobradamente el aplauso. "Carlos Fuentes decía que nunca se le ha hecho una estatua a un crítico", bromea Ortega, quien ayer estuvo acompañado en el homenaje por las escritoras Diamela Eltit (Chile) y Florencia Abbate (Argentina).

¿A qué cree que se deba que un homenaje a un crítico suene extraño en nuestro medio?
La crítica en América Latina se ha entendido de una forma muy intensa. Por alguna razón se espera que el crítico sea un 'criticón', alguien que descrea de la literatura que se produce en su tiempo para presentar su propia autoridad como vigilante y sancionador de lo bueno o malo. Y así es en todas partes del mundo hispánico. Hay gran crítica escéptica, por ejemplo la inglesa. Los ingleses dicen que los escritores son una clase de gente que muy pocas veces vale la pena conocer, casi nunca leer y de ninguna manera escuchar (ríe). Pero el escepticismo, que es una virtud inglesa, hace que haya habido enormes injusticias. Joyce en su obra se encargó minuciosamente de vengarse matando a todos los críticos. Pero también hay otra crítica, que podríamos llamar empática, que actúa más por simpatías que por diferencias. A mí me ha interesado más esa línea.

¿Cuál cree que debe ser hoy la función del crítico?
Pensar que la crítica no es propietaria de la verdad, ni establece sanciones universales ni tiene como punto de vista la eternidad. La crítica forma parte del presente. La literatura ocurre en el presente, no en la posteridad. Yo creo que la función de la crítica se basa en esa empatía con el texto para demostrar que el presente nuestro está hecho por el gusto literario. Para bien o para mal, el gusto forma parte de la actualidad. Yo creo más en esta crítica que logra que el entusiasmo que uno pueda sentir por una obra nueva, o por una relectura refrescante de una obra canónica sea comunicada al lector. El crítico debe ser un forjador de lectores. Yo no creo que pueda hacer una gran literatura sin grandes lectores. En ese sentido pienso que la crítica forma parte de la literatura, no es un acto secundario al arte creativo. Para mí la crítica es una intervención en el escenario literario. Esta intervención puede ser periodística, académica o ensayística, pero también se expresa en el coloquio, en la clase, en el foro, en el simposio, en los congresos y las ferias de libros. Por eso yo trato de cultivar, de la forma más relajada, tanto la crítica periodística como el resto de formas de esta actividad.

¿Cómo debe ser la relación de un crítico con los autores?
Inevitablemente, la relación es por afinidades. A mí me ha interesado siempre la literatura más reciente. Quizá por la impronta de los años sesenta, marcada por la novedad, la actualidad, la idea de una literatura que refresca, que mira nuevamente el mundo.

¿Lee un texto independientemente del autor o cree que el texto es autónomo de su creador?
Creo que ahora pensamos que hay más relación entre el autor y el narrador de una obra, que hay más interacciones. Antes lo tratábamos de separar. Pero esa separación que puede ser productiva para el análisis textual resulta improductiva para ver la obra en otros escenarios. Es algo que hemos aprendido del psicoanálisis.

En la Feria de Guadalajara usted organiza anualmente un encuentro de autores novísimos. Entusiasma su conexión con los escritores más jóvenes.
A mí me interesa justamente la producción de lo nuevo. No lo nuevo como novedad, sino como la capacidad de releer y rehacer los escenarios de la tradición.

LA FICHA
NOMBRE Julio Ortega (Chimbote, 1942).
TRAYECTORIA Crítico, ensayista, catedrático, poeta y narrador. Ortega es profesor en la Brown University y en diversas universidades estadounidenses y europeas. Actualmente, vive en Estados Unidos.
OBRA CRÍTICA: "El discurso de la abundancia" (1992), "Arte de innovar" (1994), "Retrato de Carlos Fuentes" (1995), "El principio radical de lo nuevo" (1997). Narrativa: "Las islas blancas" (1966), "Habanera" (2003).

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