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LA DESCONOCIDA SOCIEDAD PARACAS

Más allá de los mantos

A PESAR DEL ASOMBRO GENERAL QUE DESPIERTA SU ARTE TEXTIL, LA CULTURA PARACAS SIGUE SIENDO UN TEMA PENDIENTE EN LA INVESTIGACIÓN ARQUEOLÓGICA

Por Carlo Trivelli

La exposición "Paracas: Trésors inédits du Pérou ancien" (Paracas: Tesoros inéditos del antiguo Perú) presentada en el museo du quai Branly, en París, cerró sus puertas a mediados de julio, tras tres meses y medio en exhibición. La muestra puso al público parisino en contacto con las maravillas del arte textil de esta cultura precolombina y fue motivo para una serie de conferencias con respecto a la misma. El balance fue positivo, pero develó una gran carencia: celebramos el arte textil de los paracas, pero es poco lo que sabemos sobre su sociedad. Es más, hay muchos vestigios actualmente en peligro. Sobre ello conversamos con José Canziani, quien fue invitado por el quai Branly a ofrecer tres conferencias, precisamente sobre esos temas, en el marco de la muestra.

Hay un gran vacío en nuestra compresión de la sociedad y la cultura Paracas. Es como si solo conociéramos los fardos funerarios.
Sí, los personajes hallados en las necrópolis de Paracas son mayoritariamente miembros de la elite, por el ajuar funerario y los bienes suntuarios que los acompañaban. Pero no hay una asociación inmediata entre ellos y los asentamientos de las inmediaciones, que son aldeas de pescadores o sitios provisionales en los que no existe una arquitectura pública que pudiera reflejar el poder de estos personajes ni explicar la producción de los sofisticados bienes que utilizaron.

¿Dónde estarían esos asentamientos de la sociedad Paracas?
Hay templos, como los que se encuentran en el valle de Chincha, que permiten deducir la disponibilidad de excedentes productivos de una próspera economía agrícola; además, esa arquitectura monumental permite suponer formas de organización política que permitieron la convocatoria de la población para la elaboración de los materiales de construcción y la mano de obra para construir los templos; así como el soporte económico que posibilitó la existencia de los tejedores que hicieron los mantos hallados en los entierros, cuyas labores especializadas necesariamente los desligan de la producción de bienes de primera necesidad, etc.

¿Qué relación hay entre estos templos del valle de Chincha y los restos funerarios paracas?
Además de lo que se puede deducir de la arquitectura pública monumental, están los hallazgos realizados por Julio C. Tello de una serie de artefactos en el contexto de las necrópolis Paracas, que encuentran analogías y coincidencia de rasgos con los materiales reportados en los sitios arqueológicos de Chincha.

¿Qué atención se les ha prestado, en términos de investigación arqueológica, a esos asentamientos?
La verdad, bastante escasa, no obstante el interés inicial de Uhle en los sitios monumentales de Chincha a inicios del siglo pasado. Las investigaciones posteriores, como las de John Rowe, se han concentrado en la secuencia cerámica, especialmente en el valle de Ica. En el caso de Chincha, luego de la prospección del arqueólogo norteamericano Dwight Wallace en los años 50, hay que esperar hasta los 80 en que el equipo dirigido por el Dr. Lumbreras realiza una ampliación de la prospección y algunas excavaciones en sitios menores con ocupación Paracas

¿Qué idea nos podemos hacer de la sociedad Paracas a partir de los sitios en Chincha?
En el valle bajo de Chincha encontramos las huacas La Cumbe y Alvarado en el sector norte, en el sector central está la colosal Huaca Santa Rosa, con sus 430 m de largo por 140 de ancho y unos 25 de altura, y los complejos Soto y San Pablo en el sector sur del valle. Todas ellas nos remiten al desarrollo de actividades especializadas de distinta índole, tanto de carácter ceremonial como productivo, y nos dan una idea de los niveles de especialización, poder y organización alcanzados por la clase dirigente de la sociedad Paracas. Por otra parte, las concentraciones rurales y los sistemas de cultivo con singulares sistemas de irrigación dan cuenta de una economía exitosa y sostenible en un valle con limitaciones de agua y extremas condiciones de aridez.

¿En qué estado se encuentran actualmente esos asentamientos?
Algunos, como la Huaca Santa Rosa, han sido ocupados por la población ¡Ahora un centro poblado menor! Sin embargo, a pesar de la fuerte destrucción de este monumento, que suponemos fue el templo mayor de los paracas, aún se pueden aplicar estrategias de rescate. Otros monumentos menores están siendo progresivamente recortados por los agricultores, especialmente a partir del despegue agro-exportador. En algunos casos los utilizan como plataformas donde acumular el estiércol para hacer fertilizante y, en otros, ¡se los utiliza como canteras para fabricar adobes "reciclando" materiales constructivos de una civilización milenaria! Realmente la situación es muy crítica. Y resulta paradójico que, si algún textil resulta robado o dañado, todo el mundo salta y se escandaliza, mientras que, si se arrasa alguno de estos monumentos, construido a mano por generaciones de gente Paracas y donde posiblemente rindieron culto y residieron quienes nos legaron sus magníficos textiles, no pasa absolutamente nada.

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