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Nuevos horizontes para contentar a los empresarios y a la sociedad

La salud primero.

EL INCREMENTO DEL PODER ADQUISITIVO HA IMPULSADO EL CRECIMIENTO DE LA DEMANDA DE SERVICIOS DE SALUD Y, CONSIGUIENTEMENTE, LA INVERSIÓN EN UN SECTOR QUE HA SIDO HISTÓRICAMENTE POSTERGADO

Por Luis Davelouis Lengua

Los servicios de salud en el Perú no han sido nunca motivo de orgullo, y ello ha quedado demostrado a lo largo de la historia, incluso reciente. Como viene sucediendo hoy con la generación de energía, cada vez que se construye infraestructura en el Perú es porque ya tiempo atrás que hacía falta; nunca --ya sea por falta de presupuesto o de visión-- de manera programada y (o) previsora. Así, cuando finalmente está lista, es insuficiente otra vez.

Sin embargo, en los últimos años hemos visto un crecimiento acelerado de los servicios privados y estatales de salud que ha acompañado (con rezago, pero igual ha avanzado) al crecimiento económico reciente. Según las últimas cifras de la Superintendencia de Entidades Prestadoras de Salud (SEPS), el número de personas que se han afiliado a esta opción de cobertura de servicios médicos de capa simple, ha venido creciendo a un ritmo de entre 10% y 15% al año entre el 2001 y el 2007, mientras que la facturación crece a ritmos que alcanzan el 20% anual.

Pero ¿por qué es tan importante empezar por las EPS? Porque, como explica el gerente de Negocio de Salud de Pacífico EPS, Miguel Ortiz de Zevallos, por cada 2,5 clientes que tienen las EPS, las aseguradoras tienen 1 y, junto con ellas, representan en promedio el 55% de la facturación de las clínicas privadas --que el año pasado facturaron US$240 millones--, como calcula el gerente comercial de la Clínica Internacional, (perteneciente al grupo Brescia) Pedro Chávez-Cabello.

Además, el doctor Amador Vargas, director médico de la clínica San Pablo --que atiende hasta 70.000 pacientes al mes en sus cinco centros médicos--, reconoce que, dependiendo de la ubicación, las atenciones por seguros que no son del plan médico de la clínica ni de su tarjeta de salud, pueden llegar al 80%. Se podría concluir, por lo tanto, que las EPS se han constituido en el principal vehículo de acceso a los servicios privados de salud.

El negocio de las EPS, aunque factura alrededor de US$200 millones al año, atiende a poco menos de 900.000 personas, cifra muy inferior a los casi siete millones que atiende Essalud y, si bien el sistema de EPS fue creado para aliviar a los servicios estatales de la congestión que generan las atenciones ambulatorias de capa simple, una (valga la redundancia) simple mirada a las cifras mencionadas demuestra que ese objetivo no se ha logrado.

EL GRAN RETO
Como en todo negocio que aspire a prosperar, crecer representa el gran reto a superar. El gerente de la EPS Rímac, Vicente Checa, sostiene que el crecimiento de la cobertura de las EPS está limitado por dos factores de fondo: la velocidad de la formalización y la oferta de infraestructura de salud privada que todavía es muy escasa en provincias. La centralización es evidente: el 87% del número de prestaciones del sistema privado de EPS se da en Lima.

"En las ciudades grandes sí existe oferta de clínicas privadas, el problema es en las zonas rurales donde no hay infraestructura. No es que no ofrezcamos el servicio, sino que no tenemos cómo ofrecerlo de manera masiva", explica el gerente de Rímac.

En efecto, en la medida en que una EPS debe contratar con una empresa para poder afiliar a los trabajadores de esta última, la formalidad se convierte en un requisito indispensable. Más aun, siendo las EPS un vehículo a través del cual las personas afiliadas acceden a los beneficios de la atención privada, si esta no existe ¿qué pueden vender?

Ese vacío viene siendo atendido de manera parcial y muy especializada por algunas clínicas y EPS a través del Seguro Complementario de Trabajo de Riesgo (SCTR), que funciona bajo un régimen legal especial, incorpora a más de la mitad de los afiliados a las EPS, pero solo factura US$5 millones, según afirma Ortiz de Zevallos.

Chávez-Cabello explica, por ejemplo, que la Clínica Internacional tiene centros médicos de primeros auxilios en campamentos mineros y otros lugares lejanos donde una empresa contrata a una EPS y ellos (la clínica) proveen los servicios de salud que esta empresa demanda para sus trabajadores.

LOS PROYECTOS
Según la última encuesta de Ipsos Apoyo, los niveles socioeconómicos A, B y C, que al 2003 sumaban el 43% de la población, hoy suman el 53% en todo el Perú. Además, en el mismo período, el ingreso familiar mensual se ha incrementado en 39% en Lima y en 54% en provincias. Ello, aunado a que solo el 14% de la población está afiliada a una EPS (y si quitamos los NSE D y E, solo llega al 34%) significa que el potencial de crecimiento del negocio es inmenso.

Por ello, clínicas como la Internacional, pese a que el incremento del número de pacientes en el primer trimestre es solo del orden de 7% (principalmente por el aumento de los precios de los servicios de salud) está invirtiendo US$5 millones solo en la mejora de infraestructura de la clínica San Lucas que acaba de adquirir, con lo que duplica su capacidad hospitalaria. Además, está invirtiendo US$2 millones más en la construcción de un edificio de consultorios en un terreno de 2.500 m2 ubicado al lado del local de la clínica. Además, ya está evaluando el ingreso a provincias con clínicas y para este año ya debería tener definido en qué ciudad ubicarse primero y la estrategia a seguir para el ingreso. Las ciudades en la mira del grupo Brescia son Chiclayo, Trujillo, Piura, Arequipa, Cajamarca y el sur chico.

Otras clínicas, como la Ricardo Palma (que está construyendo una torre de consultorios), o la San Pablo en Lima, están realizando inversiones importantes y se están preocupando por incrementar su oferta porque ven, y con razón, que el crecimiento económico trae, como siempre, cola. Lo cierto es que al parecer, como decíamos al principio, impulsar y promover el crecimiento del negocio de las EPS, que genera mayores operaciones en las clínicas, es imprescindible.

EL NEGOCIO AL ALZA
Ya están llegando inversiones desde Chile para construir y tal vez comprar clínicas y desde Colombia para participar en el negocio de las EPS. De hecho, en este último país, según afirma el especialista en servicios de salud y ex presidente de la EPS PerSalud, Héctor Begazo, el 98% de la población está cubierto por algún sistema de seguros. Y es que, según él, es mucho más barato pagar un seguro de servicios de salud que por una atención médica cada vez que uno se enferma. Y tiene sentido: un sistema de salud basado en la prevención (como otras muy pocas cosas en nuestro país) que además haga dinero en la medida en que la gente no se enferme, a la larga será más barato, más eficiente y velará, en efecto, porque las personas estén saludables.

"Si mis utilidades están en proporción directa a cuán saludables están mis pacientes, no voy a querer que ninguno se enferme nunca", explica Begazo con una sonrisa.

De cara al futuro, todos los especialistas consultados piensan que los actuales niveles de crecimiento se deberían mantener, al menos, durante los siguientes dos años. "Porque es muy difícil hacer proyecciones más allá de ese plazo para el sistema. No sabemos lo que vaya a pasar y esperamos una reforma legal que ojalá llegue en algún momento", explica Vicente Checa.

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