Por Fernando Vivas
La fiebre de sábado por la noche se llama "Bailando por un sueño". Lo es a pesar de muchos detalles que le bajan la temperatura. El mayor de ellos, balbuceante y escultural (que no cultural), es su conductora. Pero ya hablé suficiente del estilo y actitud al conducir de Gisela Valcárcel, de su zalamería y su cursi autorreferencialidad.
Veamos los otros detalles. El jurado hace agua. Teddy Guzmán solo resume, parca y nerviosa, lo que dijeron antes que ella. Carlos Cacho profiere extravagancias pero no para la risa voluntaria, sino para que lo tomen en serio, cosa que sumada a su manifiesto desconocimiento de la danza, lo hacen difícil de soportar. Joaquín Vargas, que tiene experiencia teatral y algo sabe de coreografía glúfica (dirigió "Nubeluz"), sentencia con timidez y ambigüedad. Si no fuera por Pachi Valle Riestra, el cuarteto haría insostenibles los fallos.
El éxito del programa no reposa sobre el prestigio y la credibilidad --con Gisela y sus jueces eso es imposible--, sino sobre la dramaturgia del esfuerzo y el sueño de ganar. Vamos a ese punto: no hay duda de que los participantes se rajan y sudan la gota gorda, pero sí dudo de la traducción y manipulación que Gisela y el productor Ricky Rodríguez hacen de sus ensayos y quejas.
Y no soporto que tan rico formato se malbaratee con la entrega de electrodomésticos en pleno set y tremendos logos de los auspiciadores. Una gala estelar sabatina reducida a trampolín latino regalón, sellado con besitos y manoseos de los padres de los soñadores a Gisela, cada que se les entrega una cocina o un refrigerador. Populismo de autobombo, al que los invitados por una sola vez a la secuencia del desafío no les queda más remedio que sumarse.
Se anuncia una próxima temporada y lo menos que puede hacer la dueña de GV Producciones es oír a sus colaboradores, limpiar su set de tanto anuncio y cambiar a ese jurado que solo hace pensar que se formó para influirlo.
Ojalá que otros formatos y franquicias se negocien para esta pantalla a la que le pica ponerse al día.