ANÁLISIS. En la prensa española
MADRID [EL COMERCIO / AGENCIAS]. En la capital española muchos se preguntan por qué el tenor peruano Juan Diego Flórez pospuso su presentación de "Rigoletto" de Verdi, para la temporada 2009, en el Teatro Real de Madrid, después de haberla cantado en Dresde (Alemania) y en el Teatro Municipal del Callao.
Javier Pérez Senz, periodista y crítico musical del diario español "El País", ha publicado su explicación. En el artículo titulado "¿Qué teme Juan Diego Flórez?", el experto en discografía, que reconoce a Flórez como "indiscutible rey del bel canto tras una década prodigiosa de carrera", explica que el personaje de Flórez, el libertino duque de Mantua, que entona la más célebre aria del repertorio italiano, 'La donna è mobile', sería un papel que no le conviene y que, de intentarlo, forzaría su voz.
"No todos los tenores son iguales (...) Flórez es un tenor lírico-ligero, con la habilidad de un ligero en el canto de agilidad, pero con más calidez en el centro y brillantez en los agudos. Pavarotti, en cambio, fue un lírico pleno, con un centro vocal más amplio, mayor potencia y volumen", explica el crítico, y comenta que "cada repertorio impone sus límites".
"Forzar la voz comporta riesgos. Frecuentar repertorios más pesados pasa factura, la voz pierde flexibilidad, la emisión se vuelve inestable, hay más dureza en los agudos y los problemas se notan al volver a cantar partes más ligeras, más agudas. Y no suele haber vuelta atrás; la historia está llena de tenores que han arruinado su voz por cantar papeles más pesados".
Pérez Senz recuerda que el desaparecido "Alfredo Kraus, modelo perfecto de lírico-ligero, aconsejaba prudencia con Verdi y total abstinencia con Puccini y los veristas. Pero los agentes, los teatros, las casas de discos quieren Verdi y Puccini. Como decía Pavarotti, ese es el repertorio que da popularidad a un tenor".
Finalmente, el periodista del diario "El País" opina que "Flórez hace bien preservando su voz para Rossini", pero se lamenta, de todas maneras, que no asuma nuevamente el personaje del duque de Mantua, "que no debe ser un obstáculo: hace bien al decir que será su único papel verdiano, pero para hacerlo suyo debe darle una nueva oportunidad".