DÍA HISTÓRICO EN EL CUBO DE AGUA
Beijing [AGENCIAS]. El nadador estadounidense Michael Phelps logró sus medallas número cuatro y cinco en estos juegos y se convirtió en el deportistas con más preseas doradas ganadas en la historia olímpica.
Su primer éxito del miércoles en la mañana fue el triunfo en los 200 metros mariposa. Un rato después volvió a ganar, con el equipo estadounidense, en el relevo 4x200 estilo libre. La primera medalla le bastó para superar a Mark Spitz, al atleta finés Paavo Nurmi, a la gimnasta soviética Larysa Latynina y al atleta estadounidense Carl Lewis.
Latynina ostenta el mayor número de preseas de toda la historia, sumando los tres metales (18) mientras que el varón que tiene más es el gimnasta ruso Nikolai Andrianov, con quince.
TODAS SUS MARCAS
Phelps, que batió el récord del mundo de la distancia, suma seis de Atenas 2004: 100 y 200 mariposa, 200 y 400 estilos, y los relevos 4x200 libre y 4x100 estilos, además de dos de bronce en los 4x100 libre y los 200 libre. El nadador de Baltimore (Maryland) lleva ahora cinco en la capital de China: 400 estilos, 4x100 libre, 200 libre y 200 mariposa y 4x200 libre, formando equipo con Ryan Lochte, Ricky Berens y Peter Vanderkaay.
Spitz ganó dos en los Juegos Olímpicos de México 1968, siete en los de Múnich, en 1972, además de una plata y un bronce en la capital mexicana.
QUÉ WINNER
El idilio de Michael Phelps y la natación no viene de nacimiento, como se suele decir. De pequeño, Phelps tenía más inquietud por escribir películas o tocar el piano que interés en desenvolverse en la piscina. Sin embargo, a los 11 años el estadounidense encontró su hábitat natural y empezó a anotarse en la historia de este deporte desde muy joven, destacando en campeonatos nacionales e internacionales, hasta llegar a ser la estrella que reluce en estos momentos. Michael Phelps ya ha entrado en la historia y en un futuro estará a la par de mitos como Mark Spitz, con quien siempre se le compara.
"Odio perder", dijo el estadounidense tras conseguir su tercer oro. "Salir tercero en la carrera de hace cuatro años en Atenas me motivó aún más para nadar más rápido", apuntó Phelps en relación con la última cita olímpica, donde sucumbió ante el poderío de otras dos leyendas, el australiano Ian Thorpe y el holandés Pieter van den Hoogenband.
Y es que todo está saliendo perfecto para el fenómeno de 23 años, quien ha vuelto a impactar en la cita china, esta vez con otra marca mundial. "No podría pedir más a las carreras ganadas hasta el momento", sostuvo. "Hasta ahora hemos hecho todo lo que yo quería", añadió Phelps, que comentó que haber superado a atletas tan importantes como Lewis es "bastante importante". "Definitivamente es un honor. Tuve la ocasión de tener contacto con Carl Lewis y de intercambiar algunas palabras con Spitz aquí y allá; es increíble," comentó.
OPINIÓN
Que el sueño empiece a costar*
Enciendo la televisión y miro con envidia. El espectacular 'Dream Team' aplasta a sus rivales con la autoridad que impone su peso paquidérmico, mientras las clavadistas chinas menean su peso pluma por los aires antes de zambullirse a la piscina. El oro para ellos es una cuestión natural, es un acto de derecho bien ganado tras moldear campeones una vida entera. Para Estados Unidos y China, las grandes potencias del deporte mundial, los juegos son cosa seria. Y Beijing 2008 lo demuestra porque no es la parada de un tour, como lo es para nuestros dirigentes. Es la prueba máxima para decidir si la política deportiva de sus naciones va por el camino correcto o necesita algunos ajustes.
Entendiendo primero que el deporte también significa desarrollo, las grandes potencias invierten decenas de millones de dólares en la preparación de sus medallistas, porque justamente esa inversión termina recuperándose con podios que también generan ingresos millonarios.
De esas serias apuestas a la improvisada nuestra existe una brecha inmensa. Suena triste y gracioso, pero Crescimbeni es el ejemplo del esfuerzo de un deportista desvalido que debe competir con tipos como Phelps. Lo mismo les ha sucedido a Claudia Rivero, María Luisa Doig y Valeria Silva, impetuosos y sacrificados valores amateurs que parten con desventaja ante verdaderos profesionales del deporte.
El Perú jamás ha tenido una política deportiva coherente. Por ello debemos esperar que alguno de nuestros héroes nos lleve por quinta vez al podio, mientras seguimos viendo la TV con envidia.
*Guillermo Oshiro