Por Alberto Revoredo
El día del terremoto la campana de la iglesia central de Pisco se volvió loca. Cuando se vino abajo, se escuchó un golpe seco, los descontrolados sonidos cesaron y una polvareda se elevó por el centro de la ciudad, dificultando la visión de la gente. A muchos les vinieron a la mente las imágenes de las Torres Gemelas. Ese polvo sigue allí, adherido a todo lo que quedó en pie.
¿Qué pasó con las llaves que esas personas cargaban, si ya no tienen puertas que abrir? ¿A dónde va esa gente? ¿Qué hacen? ¿Cómo reconstruyen un hogar, si en sus cabezas ese concepto implica una casa? ¿Qué se siente vivir en una carpa durante un año? Dicen que las primeras semanas, luego del 15 de agosto del año pasado, muchos pobladores solo atinaron a sentarse frente a los escombros de sus viviendas, a esperar. ¿Les tomaba tiempo digerir la noticia o es que simplemente no sabían a dónde más ir?
"La sensación que me ha quedado todo este lapso es que ha habido como un paréntesis, como si el día de la tragedia, ayer u hoy fuesen lo mismo; como que todo se quedó pasmado en el tiempo, entre los escombros. Hay sitios donde parece que el terremoto hubiese sido ayer, pese a que ya pasó un año", narra Ana Cecilia Gonzales Vigil, responsable de este proyecto fotográfico, el cual empezó a trabajar con su esposo, Xavier Conesa.
Rescatando los rostros de los afectados por el sismo, Gonzales Vigil, corresponsal de "The New York Times", "World Picture News" y "World Press", pretende sensibilizar a la sociedad acerca del proceso de reconstrucción de ciudades como Cañete, Chincha, Pisco e Ica. A diferencia de otros trabajos sobre este tema, la reconocida fotógrafa ha realizado una paciente y profunda investigación, viajando permanentemente a la zona por espacio de un año.
"A veces pasaba muchas horas con ellos, conversando en sus mesas sin haber tomado una sola fotografía. Estaba dispuesta a escuchar. Primero hay que entender qué es lo que está pasando, sabiendo que lo único que puedes hacer finalmente es mostrar cómo están viviendo, cuál es su situación", cuenta Ana Cecilia.
El daño para esta gente --explica la fotógrafa-- no solo ha sido material sino también psicológico, y se ha dado el caso de personas que no querían volver a ingresar en sus viviendas. Existen algunos organismos, como el del Fondo de Población de las Naciones Unidas, que dan charlas sobre salud mental, pero aún falta mucho por hacer. Todavía no se han creado los canales adecuados para encauzar la ayuda, ni una mesa de concertación que impida que cada cual trabaje por su cuenta.
Hoy a las 7 p.m., en la inauguración de "Cuando pase el temblor", la artista realizará una visita guiada. La cita es en el Centro de la Imagen (28 de Julio 815, Miraflores).