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LA DEMOCRACIA DIRECTA EN ESCENA

La revocatoria en Bolivia

Por Francisco Miró Quesada Rada. Politólogo

Sería mezquino no reconocer el extraordinario proceso revocatorio que acaba de realizarse en Bolivia. Una auténtica manifestación democrática de su pueblo, que se debió a la iniciativa de Evo Morales.

Al margen de discrepancias y coincidencias que se pueda tener con su gestión, puso la "pica en Flandes", para encontrar una salida democrática a la crisis política producto de intereses y posiciones encontradas entre quienes, como Evo Morales quieren construir el socialismo y aquellos que se oponen a su proyecto político.

Salvo los casos de dos prefectos, todos los demás ganaron junto con Evo, al quedar ratificados en sus respectivas provincias conocidas como la media luna: Santa Cruz, Pando, el Beni y Tarija.

Frente a esta situación, y luego de tan amplio respaldo para ambas tendencias, los líderes políticos bolivianos tendrán que buscar otros medios para lograr entendimientos que favorezcan a las partes y superar una situación confrontacional que puede conducir a la división del país hermano. Esto no debe pasar por el bien de la nación boliviana y de toda América del Sur, sobre todo para los países de la región andina que somos frontera y estamos ligados a una historia común, al menos desde el origen de nuestra independencia y aun más allá, si nos remontamos a la cultura andina, especialmente al Imperio de los Incas. Como se sabe, han empezado las negociaciones para iniciar un diálogo que es, además, el mensaje enviado por el pueblo.

En cuanto a la revocatoria, como muchas veces hemos señalado, es una institución de la democracia directa que contribuye a empoderar al ciudadano. Ella no está sancionada en la Constitución boliviana, pero la encontramos en el proyecto constitucional elaborado por la Asamblea Constituyente, que señala tres modalidades de ejercicio democrático: 1. Directa y participativa --aquí está la revocatoria--, 2. Representativa y 3. Comunitaria, que reconoce las prácticas democráticas ancestrales del pueblo andino; una institución del ayllu que en quechua se llama camaychicuy y que se traduce en español como "lo que debe ser mandado", "lo que debe ser consultado". Existe también en las comunidades andinas del Perú, pero nuestra Constitución no la menciona ni por asomo. Debería hacerlo.

El uso de la democracia directa es más frecuente en diversas sociedades. Recordemos los recientes referéndum en Osetia del Sur, actual zona en conflicto entre rusos y georgianos, Kósovo, Francia, España, Holanda e Irlanda, para citar solo algunos casos.

Esta democracia directa es una consecuencia de la democracia posmoderna, una respuesta y una salida a la crisis en que se encuentra la democracia representativa, que no debe ser reemplazada por la directa, pero sí convivir con ella. Pero lo más original y que venimos promoviendo en nuestro país, desde 1980, es la revocatoria del presidente de la República y de los congresistas, como a partir de 1990 sucede en Venezuela, y podría acontecer en Ecuador y en Bolivia, si sus pueblos aprueban en próximas consultas populares los respectivos proyectos constitucionales.

Si los venezolanos y bolivianos lo han realizado, no existe motivo para que no lo hagamos los peruanos, y con una ventaja adicional, sin la ambición personalista de sus presidentes que --como Fujimori-- quieren la reelección inmediata.

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