Por Luis Morante. Ingeniero
Hemos recordado el terremoto del sur chico, producido hace un año, y nos enfrentamos a crueles realidades y, lo que es peor, con la desesperanza de nuestros compatriotas que perdieron familiares, edificaciones y diferentes activos de la vida diaria, a lo que hay que agregar la crisis de las edificaciones precarias de escuelas y hospitales.
El Perú no puede soportar tal situación y el Estado, que nos representa a todos, debe tomar acción concertada y principalmente planificada para desarrollar Pisco y las otras ciudades dañadas por el sismo.
Para resolver esta situación se requiere de la decisión política que debe tener el presidente de la República con los ministros que tienen responsabilidad directa: Vivienda, Educación, Salud y, principalmente, Economía porque sin dinero no podemos hacer mucho.
Tomando el caso de Pisco, con 60.000 viviendas destruidas, se debe tomar una decisión conjunta con el Gobierno Regional y la Municipalidad Provincial para construir el Nuevo Pisco, situándolo al sur de la ciudad para lo cual se requeriría expropiar 1.800 hectáreas aproximadamente para construir allí las nuevas viviendas, en cantidad de 60.000 en lotes de 150 metros cuadrados, con 75 metros cuadrados de área techada, para dar morada segura, adecuada y con calidad de vida a una media de 4,5 personas por vivienda.
Pero esto representa tener un suministro adecuado de agua de 57.000 metros cúbicos de agua diariamente, lo que representa aproximadamente 650 litros por segundo. También se requeriría construir plantas de tratamiento de desagüe para tratar 45.000 metros cúbicos al día y que servirán para regar a 270 hectáreas de parques de esta nueva ciudad de Pisco (incluso, se podría adelantar que allí se albergaría no menos de 54.000 árboles para tener una ciudad saludable y agradable).
Esta nueva ciudad, que necesitaría un centro cívico que albergaría a las diferentes oficinas de la Municipalidad Provincial, del Gobierno Regional y del Ejecutivo, debe equiparse con servicios públicos, además de iglesias y templos, y principalmente de los hospitales o postas médicas. Necesita distribuir planificadamente los colegios en sus diferentes niveles, como los centros comerciales. Para todo se dispondría aproximadamente de 650.000 metros cuadrados de tierras urbanizadas.
El costo global de la construcción del nuevo Pisco sería aproximadamente de US$1.800 millones, cantidad que se desembolsaría en tres años a razón de US$600 millones por año, a menos que se obtenga préstamos de entidades crediticias multilaterales y de cooperación extranjera. Se generarían importantes puestos de trabajo en la ciudad castigada incluso en términos económicos.
El actual pueblo de Pisco podrá ser usado como un gran parque industrial, para procesar productos de la campiña del río Pisco o del generoso mar de la zona. O también se podrían construir allí almacenes de productos finales, para que sean embarcados o arriben en el puerto de Pisco, vinculado a un mercado mayorista.
El reto está ahí. Asumámoslo y construyamos el nuevo Pisco con decisión de estadistas.