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Aros olímpicos

La increíble historia de Yang Wei, el gimnasta que, tras ganar el oro, le pidió matrimonio ante cámaras a su novia Yang Yun

Por Patricia Castro Obando. Corresponsal

Beijing. "Por encima de todo, quiero decirte que te extraño muchísimo", gritó el gimnasta chino Yang Wei a voz en cuello, ante la TV de todo el mundo, tras ganar el oro olímpico. Cada vez que las cámaras lo apuntaban, él aprovechaba para exclamar "te amo" a su novia de toda la vida. No era necesario ni que mencionara su nombre, 1.300 millones de ciudadanos chinos sabían perfectamente que se refería a Yang Yun.

El largo romance de los Yang es casi una telenovela por capítulos en China. La pareja se enamoró durante un campeonato previo a los Juegos Olímpicos del 2000. Fue allí, en Sidney, que Yang Yun, tras ganar dos medallas de bronce para su equipo (individual y en equipo), confesó inocentemente que había cumplido 14 cuando 16 era la edad mínima.

Seis años después, en junio del 2006, Yang Wei le propuso matrimonio a Yang Yun frente a cámaras, durante una conferencia de prensa, en la que ella --alejada de la gimnasia-- asistía como reportera de televisión. Yang Yun aceptó ser su novia oficial, pero se negó a casarse. "Por ahora no hay tiempo", argumentó. Había otro sueño de por medio.

Tras conseguir la medalla de plata en Sidney 2000, todo hacía suponer que Yang Wei se llevaría el oro en Atenas 2004. Pero una caída de la barra fija, su último aparato de la prueba combinada, lo mandó al séptimo lugar, transformando su futuro en una tragedia ateniense.

"Después de Atenas me quise retirar del equipo nacional porque pensé que estaba en muy buena forma entonces, y si no había podido ganar el oro, no lo podría ganar nunca más", aseveró Yang Wei. Dos personas lo levantaron del piso. Su enamorada, Yang Yun, y su entrenador, Huang Yubin.

De allí que Yang Yun aseguró que no se comprometerían hasta que él no se reconciliara con la gimnasia. El que sí se comprometió de inmediato fue el entrenador Huang Yubin, quien en algún momento hasta dijo que se tiraría de la torre más alta de Beijing si el equipo masculino no ganaba el título. Lo encerró en largas sesiones de entrenamiento. Casi lo encarceló. Desde aquel día, la pareja vivió separada la mayor parte del tiempo y Yang Wei apenas pudo volver a su hogar una vez al año. El estricto régimen de entrenamiento tan solo les permitía enviarse mensajes de texto. Cuando ganó el oro, también obtuvo el permiso de su entrenador para casarse. "Ya podemos dejar que se case con Yang Yun, su novia", manifestó el técnico ante las cámaras. En un set de televisión, Yang Yun desbordada en lágrimas repetía: "Finalmente, habrá tiempo".

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