Beijing [AGENCIAS]. Ángel Matos, medallista de oro en Sidney 2000, se volvió loco de ira luego de que el árbitro declarara vencedor a su rival, el kazajo Arman Chilmanov, en la pelea por la medalla de bronce de taekwondo categoría más de 80 kilogramos. Y en medio de su locura no se le ocurrió mejor cosa que soltarle una patada al juez. Se arrepentirá por siempre.
La Federación Internacional de Taekwondo calificó la falta de gravísima y decidió inhabilitar de por vida al deportista. Por si fuera poco, las autoridades deportivas de su país hicieron lo mismo.
Matos y su entrenador montaron en cólera cuando el árbitro puso fin a la pelea y lo acusaron de haber sido comprado. Matos iba ganando 3-2 el encuentro cuando sufrió una lesión en un pie y fue atendido por los médicos. Pero cuando el cubano se levantó, dispuesto a continuar, el árbitro resolvió dar por terminado el encuentro, con el argumento de que se había excedido el tiempo reglamentario de 60 segundos para recibir atención médica.
Matos reaccionó de la peor manera, encaró al árbitro y luego le soltó una patada, que afortunadamente no alcanzó de lleno el rostro del juez, y después la emprendió contra quien se le pusiera enfrente. Fue el colofón de una jornada terrible para el deporte cubano, que perdió medallas de oro en boxeo y béisbol. En la isla ya se habla de la peor actuación de una delegación cubana en muchos años.