Por Alberto Villar Campos
En la losa deportiva ubicada junto al mercado Huáscar, en Villa María del Triunfo, aquella mañana de domingo fue la primera vez que Emmanuel Montesinos Linares sintió a la muerte respirarle de cerca. Sobre el pavimento sucio por la lluvia de la noche anterior, intentaba liberarse de dos hombres, dos hermanos a los que él conocía. Jamás, sin embargo, imaginó que algo como lo que estaba viviendo en ese instante ocurriría. Recuerda que lo único que nunca dejó de hacer entonces fue forcejear.
Uno de ellos tenía un machete para cocina en las manos y no dejaba de golpearlo y herirlo con el arma: en la cabeza, en los brazos, en las rodillas. El otro, mientras tanto, lo insultaba y buscaba el dinero entre sus ropas. Un tercer hombre, aquel que había dado origen a la gresca, los miraba desde unos cuantos metros de distancia. Todos menos Emmanuel tenían un penetrante olor a licor.
"Él (el tercero) me había pedido un sol, pero yo me negué, y entonces se abrió la casaca y me mostró la empuñadura de su revólver", recuerda Emmanuel. "Estaban borrachos, se notaba al toque, ellos siempre paran tomando por esa zona".
A pesar de la violencia desatada, ninguna persona que caminaba por el lugar, incluidos los mototaxistas que por allí abundan, se detuvo a ayudarlo.
Era aproximadamente las 8 de la mañana del domingo 17 de agosto y solo después de que los malhechores lograron arrebatarle los 150 soles que le habían pagado por una semana de trabajo en una obra de construcción, Emmanuel Montesinos fue liberado. Entonces tenía la cabeza y las extremidades ensangrentadas y apenas podía distinguir el camino hacia el mercado. "Llegué al puesto de una señora que conoce a mi mamá; mi hermano llegó al rato, él me llevó al hospital".
Los más de 20 machetazos que le propinaron no habían podido matarlo: allí estaba él, aún podía hablar, apenas podía moverse, pero sabía perfectamente quiénes lo habían herido.
UN PASADO OSCURO
El joven que volvió a nacer ese domingo tiene tatuada la imagen de Sarita Colonia en el brazo izquierdo. Asegura que jamás tuvo algún altercado en su barrio: "Trabajo desde los 17 años, lo único que hago es eso", y así lo confirma Marcela Linares, su madre. En su voz es posible encontrar ahora cierta pizca de rabia.
La denuncia por agresión física y robo a mano armada fue puesta por su hermano mayor, Omar, en la comisaría de Villa María del Triunfo el mismo día del hecho. Esta va contra los hermanos Sidney Víctor (22), quien le propinó los machetazos, e Ysrael Misael Aliaga Garay (24); y contra el hombre que tenía el arma de fuego, a quien la policía ha identificado solo como Gustavo pero es conocido en la zona por hechos similares.
Según los comerciantes del mercado Huáscar, dos años atrás el sujeto --de unos 40 años-- asesinó a un joven de la zona en el mismo lugar donde hirieron a Montesinos. El motivo fue una discusión que empezó de pronto y el crimen se consumó, también, con un filudo cuchillo. Sin embargo, al poco tiempo el sujeto salió libre y volvió a las calles.
"Ellos siempre están juntos por esta zona, día y noche, buscando a quién robar", dijo una mujer que pidió no ser identificada.
Precisamente allí Sidney Aliaga Garay fue intervenido por la policía la tarde del domingo. Malherido en el hospital María Auxiliadora, Emmanuel Montesinos había logrado confiarle a su hermano mayor el nombre de su agresor. A la una de la tarde, mientras su familiar volvía a su casa, ubicada en la zona II del Parque Santa Rosa, muy cerca del mercado, lo vio en un bar, tomando cerveza. Estaba solo y no opuso resistencia cuando fue capturado.
Esa misma noche, con las heridas aún frescas y sedado por los calmantes, Emmanuel llegó hasta la comisaría de Villa María del Triunfo y confirmó a los policías que se trataba de él. "Pero Sidney solo se reía, me veía y se reía; aceptaba haberme herido, pero su argumento fue que lo hizo por una pelea", recuerda.
SOLO PIDEN JUSTICIA
Sidney Víctor Aliaga Garay fue liberado por la policía algunas horas después de ser identificado por su víctima, pues --según indicó un agente de esa dependencia-- no fue intervenido en flagrante delito (es decir, acuchillando a Emmanuel).
"Si mi hijo no hubiera forcejeado, seguramente habría muerto --señala la madre del joven obrero--. Conozco a la familia de estos chicos, todos sabemos quiénes son, y es injusto que sigan libres pese a todo lo que nos han hecho".
Emmanuel Montesinos Linares se recupera hoy lentamente de los golpes y cortes que recibió el domingo. Camina con dificultad y no ha dejado su casa por temor a ser visto por quienes ahora, tal vez, caminen con total impunidad por las calles de Villa María del Triunfo.
El pasado jueves, un oficial de la comisaría donde se denunció el hecho informó que los hermanos serán citados a declarar. "Tenemos que seguir el reglamento", fue su única explicación. Esta, sin embargo, no parece ser suficiente ahora.