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ENTREVISTA A ALFREDO TORRES

García es un gran expositor pero no sabe escuchar

Por Patricia Del Río Labarthe

Si analizamos la encuesta, Ollanta Humala sigue conquistando provincias y Lima parece territorio seguro de candidatos más moderados como Luis Castañeda. ¿Estamos ante una polarización entre una Lima más moderna, más pegada a la derecha y unas provincias más radicales?
Habría que matizar. En el norte Castañeda tiene cierto respaldo, en el oriente aparece con cierta fuerza Alejandro Toledo, la sierra sur sigue siendo bastión de Ollanta Humala, y en la sierra centro Keiko Fujimori aparece con ciertas opciones. Lo que sí es cierto, es que el Perú está dividido, desde hace ya varios años, en tres grandes corrientes: Lima la más moderna, la más globalizada; la sierra centro sur la más nacionalista, estatista; y el norte y el oriente se ubican como sectores intermedios. Sin embargo, el oriente se está radicalizando y últimamente se acerca a la posición de la sierra sur.

No hemos avanzado mucho con la inclusión, que fue el gran tema de las elecciones del 2006.
No en el campo de las ideas, pero cuando uno les pregunta a las empresas de consumo masivo cómo va la venta de productos destinados a mercados populares, esta va en aumento. Se trata de una muestra más de que la calidad de vida de los peruanos está mejorando incluso en zonas pobres. Sin embargo, la gente no lo siente así. No percibe este crecimiento. Las expectativas van más allá de la realidad y hay mucha frustración.

¿Cómo se traduce la frustración?
En una demanda por una mayor eficacia en la gestión pública.

¿El ciudadano es más intolerante?
Sí, históricamente está probado que en períodos de bonanza la presión popular es mayor porque la gente quiere compartir la riqueza ya, está ansiosa por aprovechar la oportunidad y no tiene paciencia para seguir esperando. Ya estamos viviendo eso y probablemente veamos más impaciencia. En los próximos dos años, se van a agudizar esas expresiones.

¿Qué va a pasar con el que votó por el cambio responsable de García y hoy se siente defraudado? ¿Se va a radicalizar?
No creo. Va a perder la confianza en García y tal vez en el Apra, pero ese elector va a seguir apostando por la idea de un cambio moderado porque se da cuenta de que la marcha económica responsable es mejor que una aventura más radical. Por más que no lo reconozca en la aprobación presidencial, el ciudadano sí se da cuenta de que las buenas políticas atraen inversiones y generan empleo.

Por eso cuando se les pregunta por su opción política, los peruanos se definen como "de centro", no se consideran radicales.
Así es, pero también es cierto que ven en la derecha a todos los candidatos salvo a Humala. Eso nos dice que los candidatos al 2011 tendrán que redefinir sus estrategias para acercarse al centro, y la clave está en el tema de la pobreza. En la mentalidad del elector, la derecha es la que se ocupa de los ricos y la izquierda de los pobres.

El peor mote que le pueden poner ahora a un político es el de candidato o presidente de los ricos.
Efectivamente. Y por eso el eje de la campaña y de la gestión de García, los próximos años, debería ser cómo mejorar el gasto público y cómo hacer que la gente salga lo antes posible de la pobreza y mejore así su calidad de vida, la educación y la salud de su familia

Hablemos de este sector que hasta ahora no se siente incluido, me refiero a los que han protagonizado los grandes conflictos sociales en este gobierno.
Estamos ante un grave problema de concepción de lo que es comunicación. El presidente es un gran expositor de sus ideas, pero la comunicación es de dos vías, y hay que saber escuchar antes y no después de haber tomado las decisiones. Ese es un principio básico que se aplica en el campo empresarial, las soluciones que funcionan mejor son las que surgen de un consenso previo. Tanto en el caso del Cusco como en el de la selva es evidente que no se hicieron las consultas previas para sacar una norma que pudiera ser aceptada. Y eso es fundamental en el Perú, porque hay mucha desconfianza.

¿García es demasiado soberbio para ponerse a escuchar?
Parece que con los años se ha endurecido y eso puede ser bueno porque le permite actuar con racionalidad en momentos en que tiene que tomar decisiones, pero a la vez ha perdido sensibilidad y la cercanía con la gente. Esta soberbia lo aleja del pueblo.

¿No resulta contraproducente atribuirles a la extrema izquierda y a los humalistas la capacidad de movilizar a toda esta población descontenta? ¿No se les está confiriendo un poder de convocatoria que en realidad no tienen?
De hecho parece que estos movimientos más bien se suben un poco al carro de la protesta de ciertos grupos. Creo que estamos ante la tendencia de los políticos de buscar enemigos. Los gobernantes, sobre todo cuando se vuelven impopulares, necesitan tener un enemigo al frente para crecer en términos de popularidad. Uribe tiene a las FARC en Colombia, Fujimori tuvo al terrorismo. Por eso, cuando surgen problemas, algunos piensan que hay que echarles la culpa a los radicales, así tienen un enemigo contra el cual combatir.

¿Y funciona?
No estoy convencido de que sea una buena idea. A donde debería mirar el Gobierno, si quiere enfrentarse a la oposición, es al Congreso y no lo hace. Muchos de los personajes que han llegado al Congreso con la lista UPP Partido Nacionalista son los más cuestionables que hay, sin embargo la ciudadanía no lo percibe así.

No se le responsabiliza a Ollanta Humala de haberlos llevado ahí.
Así es. Esta es una acusación que sí se podría hacer porque él es el responsable de haber colocado en el Congreso a estas personas. Por supuesto que hay malos congresistas en todos los partidos, pero hay mucho más en este grupo.

Cuando se culpa a los radicales de azuzar las protestas no se consigue persuadir con esa acusación a los que supuestamente estarían siendo manipulados
Porque los que protestan saben que no es así. Ellos consideran que tienen motivos de fondo para la protesta y sienten que el Gobierno no los está escuchando y no los entiende. Con este discurso, al contrario, los acerca más a estos grupos radicales que figuran como los únicos que estarían haciéndoles caso.

Así el Gobierno los radicaliza más y a cambio solo recibe el aplauso de los sectores con los que no tiene problemas de popularidad.
Ese es un problema que se repite mucho en este gobierno, y en particular con el presidente; me refiero a la necesidad que tiene García de expiar sus culpas del gobierno anterior y ganar el reconocimiento empresarial y de la comunidad internacional. Pero esa aceptación ya la consiguió, ya no la necesita, ahora tiene que marcar una cierta distancia de este discurso y poner en agenda los temas sociales. Una buena opción son los temas de inversión ligados a infraestructura. Ese es un factor indispensable para el desarrollo que tiene el respaldo de los inversionistas pero también es muy valorado por los sectores más pobres. Nada mejor que una carretera para integrar a un pueblo que está apartado.

Al presidente lo hemos visto inaugurando supermercados y fábricas, pero los ciudadanos no lo han visto inaugurando colegios u hospitales.
Creo que no está cuidando bien su imagen y comete un error. Debería estar mucho más cerca de la obra pública y menos de la privada.

Y en ese sentido, el terremoto del sur es tal vez la gran oportunidad que está perdiendo este gobierno para demostrar que puede realizar una gestión eficiente.
Lo del terremoto es una llamada de atención no solo para el Gobierno sino para el Estado. Se han puesto en evidencia las grandes limitaciones de nuestro aparato público y si el presidente hubiera sido otro me temo que las cosas no hubieran sido mucho mejores.

Pero el encargado de reformar el Estado para que funcione mejor es el Gobierno. ¿Si el presidente no tiene la capacidad de echarlo a andar entonces quién lo hace?
Efectivamente, es responsabilidad del Gobierno cambiar el Estado para que funcione, y da la sensación de que se ha hecho muy poco en ese campo. Incluso se percibe que se han tomado medidas que van en contra de ese proceso como haber bajado el sueldo en el sector público, o haber creado instituciones que después desaparecieron como la ONA. En esos casos da la sensación de que se actuó más para el discurso que para el cambio.

¿La gente está percibiendo de que el Perú avanza?
Está claro que no. Para muchos el Perú está estancado.

O avanza para otros.
Así es. Hay campos donde se debería avanzar más como el de seguridad o el de transporte, pero también se debe comunicar mejor lo que se está haciendo. No basta con discursos, falta una buena campaña de comunicación bien pensada con un mensaje creíble. La propaganda que hemos visto es muy chata y eso no sirve para nada.

Determinados peruanos votaron por García porque buscaban sentirse parte del Estado, necesitaban volverse ciudadanos de verdad. ¿Lo han conseguido?
La incorporación de la gente a la formalidad es parte de una política inclusiva. Las leyes para las mypes, que falta que se implementen, son inclusivas, pero en las actitudes no hemos avanzado mucho. El Gobierno no ha tenido actitudes de respeto, de incorporación o de integración con esa población. Cuando hay elecciones ellos votan buscando el candidato que los coloque dentro del sistema.

¿Los que no están dentro del sistema pueden optar por una opción muy radical en el 2011 que ellos consideren que los incluya?
Sí y la responsabilidad no es solo del Gobierno, las empresas también deben hacer un esfuerzo por promover la inclusión. Todavía hay un amplio sector de la población que no siente que el sistema funciona para ellos y por lo tanto pueden estar muy dispuestos a apostar por un cambio radical que les genere la esperanza de un beneficio más concreto.

¿Cree que el presidente sucumba ante la necesidad de subir en las encuestas y aplique políticas más populistas?
Creo que García ya está tan vacunado de su primer gobierno, que va a persistir con el modelo económico que ha implementado, y va a gobernar por lo menos dos años más con baja popularidad. Tal vez el último año haga concesiones al populismo para terminar como Toledo, con mayor popularidad.

¿Cuál ha sido el peor error del Gobierno, hasta ahora?
Me parece que la mayor deficiencia es la falta de focalización en el ámbito social.

¿Está a tiempo de corregirlo?
Creo que sí. Hoy día estamos viendo los resultados de una política económica consistente en los últimos lustros. En el ámbito social debería ocurrir lo mismo, debería trabajarse con horizontes largos, buscando que los modelos se continúen en gobiernos siguientes.

Para eso hay que despolitizar el ámbito social.
Y eso implica convocar a la tecnocracia. El campo económico está en manos de tecnócratas y el social más bien en las de políticos.

HACIA EL 2011
¿Qué expectativas llenan Castañeda, Keiko y Humala que García no logra llenar?
4"Castañeda representa al hombre de acción, de pocas palabras, pero que demuestra con su gestión que le preocupan los sectores populares. Recordemos que salió reelegido alcalde gracias a las escaleras de los cerros y ahora tiene a su favor los hospitales de la Solidaridad. Su imagen es la de un constructor".

4"Él es claramente el líder de la oposición. Representa la opción de un cambio de sistema y lo opuesto a García en materia de política económica. Cosecha simpatías entre los sectores más radicales y sobre todo en un sector mayoritario del interior del país que se siente ignorado y maltratado por Lima y por Alan García".

4"A Keiko hay que estudiarla un poco más. Por un lado el apellido Fujimori atrae a los fujimoristas que ven en ella la posibilidad de continuar la labor del padre (y entre los más fujimoristas la posibilidad de liberarlo), pero además tiene un cierto atractivo personal por su juventud, proyecta una imagen relativamente más fresca frente a los políticos más tradicionales".

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