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Herencias y decisiones

Por Ricardo González Vigil

No solo destreza en el oficio para dosificar la trama y conferir sutileza psicológica a sus personajes, sino también innegable don de narradora nata prueba poseer Patricia Miró Quesada desde su primer libro: "Herencia de familia".

Sabe tejer historias ricas en detalles significativos de la naturaleza humana, con ese poder de observación del auténtico narrador. Por ejemplo, en "El justo equilibrio", la protagonista come varios chocolates, con lo que viola las normas inculcadas por su padre, pero, carcomida por estar soportando que su marido le sea infiel para no destruir su matrimonio, quedará sorprendida cuando su padre le invite a comer más de un chocolate, mientras le aconseja que no prolongue el falso equilibrio de un matrimonio que no funciona, y le aclara: "Hay veces que uno paga un precio: el que está dispuesto a pagar" (p. 53), y redondea la lección con las siguientes y contundentes palabras: "A tu edad el amor aún debería ser gratis" (p. 54).

Los aciertos mayores los encontramos en "El mar" y el cuento que da título al afiatado volumen, aunque cabría señalar también logros apreciables en "Casa con jardín", "El ascensor" y "Cuestión de fe". En lo tocante a "El mar", la protagonista padece una reacción ambivalente con el mar ("Lo temo y me fascina"), ya que su padre se ahogó por salvar a un niño (y es que, cuando ella era pequeña, un hermanito suyo casi se ahogó y fue salvado por una persona que actuó a tiempo). Su comportamiento inconscientemente revive el peligro: "Tenía la costumbre de correr por la orilla muy temprano en la mañana, con los ojos cerrados y los audífonos puestos". Asimismo, piensa que el mar "Amenazaba con mojarme las zapatillas. Con malicia, parecía hacer hoyos en la orilla solo para que yo tropezara. Yo insistía en retarlo. La arena cedía en cada pisada" (p. 11). Cuando encuentra un joven que la atrae y puede salvarla sentimentalmente, piensa primero usar un bikini negro (luto, muerte) pero opta por uno marrón (color tierra: el instinto y su afirmación de la vida).

En "Herencia de familia", la escritora Patricia Miró Quesada entrelaza dos secretos de Inés: su esposo Mariano es infértil y fingen formar un matrimonio que no quiere tener hijos, y es que Mariano "se sentía menos hombre" y no quería acudir a donantes ni nada por el estilo. De otro lado, a los catorce años, sin saber por qué, Inés dejó que la besara el esposo de su hermana mayor (hay datos sugerentes sobre ambas hermanas para tentar hipótesis explicatorias) y esta nunca se lo perdonó.

En un final estupendo, posee ya los medios económicos para realizar su soñado viaje a Egipto, tierra de esfinges y misterios.

DIEZ CUENTOS
Diez protagonistas femeninas con desazón sentimental ante la relación de pareja que mantienen o que acaban de perder. En el trasfondo, pesa la "herencia familiar": lo que hizo el padre, el modo de ser de la madre, sobre todo los problemas de convivencia entre los padres (frecuentemente, resquebrajada por la infidelidad y el sometimiento a una rutina doméstica para guardar las apariencias). Mucha nostalgia de la infancia y no poco temor al futuro; el paso del tiempo que sofoca la energía juvenil y las ilusiones de pareja. Los desenlaces son variados, aunque prima la toma de decisiones con sabor a liberación.

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