EGIPTO. "Estuve dos semanas por un festival de teatro que se celebraba allá. Primero conocí los lugares clásicos: las pirámides y el valle de los Reyes. Por mi cuenta fui a visitar la tumba de Tutankamón, las ruinas de Karnak, La Esfinge, las murallas. Lo que me llamó la atención fue que cuentan con un museo de cinco pisos con gran cantidad de piezas. La ciudad se desborda en historia. Además, la gente acude masivamente, como si se tratara del cine. Otra particularidad del lugar es que la vida nocturna es muy activa: a las 11 de la noche los niños siguen jugando en la calle. Me hizo recordar la atmósfera de los cuentos de 'Las mil y una noches'. Asimismo, los mercados de frutas también están abiertos hasta la madrugada. La comida allí es muy rica y sana, con muchas verduras. Yo era fanática de la ensalada con queso de cabra. En cuanto a bebidas, teníamos el té caliente que tomábamos varias veces al día, pese a las altas temperaturas. Lo bueno de allí es la amabilidad de la gente y su alegría. Fue inevitable traer recuerdos: pañuelos, té, un papiro que tiene la imagen de pájaros de colores en el árbol de la felicidad y, claro, las esencias naturales. Me llevé una que se llamaba Cleopatra, muy seductora, dicen".