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MUCHO OJO

Ampay sí, acoso no

Por Fernando Vivas

Qué difícil es moderar a Magaly. Tenemos que hacerlo los televidentes, pues la Asociación Nacional de Anunciantes (ANDA), ha decidido apañarla. Para estos señores, cuyo veto mortal sí pudo sacar a Laura Bozzo de la televisión, la moral pacata que proclama Magaly tras cada ampay, pidiendo el abucheo público para infieles y juergueros, les viene bien. Además, están a salvo de los 'urracos', pues si algún ejecutivo en legítima salida bohemia se topa con una cámara impertinente, una simple llamadita a ATV les resuelve la angustia.

En cambio, Miki González es un gran músico, pero pobre de influencias. Un camarógrafo y una reportera de Magaly se le acercaron para preguntarle por el ampay a su esposa Celine Aguirre y como no quiso contestar, vino el acoso. La misión de los 'urracos' fue, entonces, provocarlo hasta hacerlo salir de sus casillas. Miki tapó la cámara, soltó un par de groserías, pero no hubo violencia física, la que hubieran querido los espesos para romperla. Tolero los ampayes conseguidos en la vía pública, pero me repele que Magaly exhiba tal hipocresía y cinismo, o una fusión de ambos, al echar toda la culpa del pequeño incidente al cantante, al que no le daba la gana de cantar para su programa. Por cierto, la policía tuvo un impecable desempeño al escoltar a Miki a su carro y, con buenas maneras, pedir a los 'urracos' que mantengan una prudente distancia.

Ojalá que Magaly, ATV y el ANDA estén de acuerdo con este planteamiento: Que el canal haga público un código de ética específico para la cobertura de la noticia del espectáculo y en especial del ampay. Que digan qué consideran personaje público (y hagan la diferencia entre los que suelen ventilar su privacidad y por lo tanto autorizan la invasión a fondo y los que la guardan con celo y merecen por eso más respeto), que especifiquen qué es la vía pública donde se autoriza la grabación (la calle, los autos, los parques, las fiestas de convocatoria abierta en locales que permiten ingreso de la prensa, restaurantes a través de las lunas) y dónde termina el ampay y empieza el seguimiento o reglaje. Y que se comprometan a no insistir con el micro ni seguir con la cámara, o sea acosar, a quien luego de un primer y legítimo acercamiento, se niega a responder

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