El destino del puericultorio
Señor Director:
En el artículo "En defensa del puericultorio" (14/8/08), Francisco Miró Quesada Cantuarias demuestra preocupación por la niñez desvalida. Sin embargo, sobre el puericultorio --institución a la que tuve la suerte de acudir como voluntario-- es oportuno decir que el modelo de grandes orfanatos destinados a atender a inmensas masas de niños está en decadencia y prácticamente en desuso, dejando a instituciones como el puericultorio Pérez Araníbar como una suerte de joya arqueológica y arquitectónica. Los problemas que se derivan de este tipo de instituciones provienen de su prácticamente inevitable forma de crianza masificada y despersonalizada. Dicho modelo de crianza, evidentemente, descuida aspectos relacionados con el desarrollo personal e individual de los niños y adolescentes, fundamentales para su posterior desenvolvimiento social y su salud mental. Por el contrario, hoy se apuesta por albergues más pequeños. Considero que deberíamos preservar el edificio debido a su innegable belleza, como señala el señor Miró Quesada citando a monseñor Bambarén, como un monumento "de lo que hizo la sociedad civil de Lima, con enorme y ejemplar generosidad, motivada por un noble principio".
Atentamente,
GIANCARLO ROLANDO BETANCOURT
DNI 43212356
Le responde Francisco Miró Quesada Cantuarias: "Sigo convencido de que lo que dice monseñor Luis Bambarén en 'Salvemos el puericultorio' es lo más conveniente para los pequeños que reciben una educación esmerada en el mejor sentido de la palabra". Bambarén piensa que se debe reafirmar el espacio del puericultorio para la función con la que fue concebido. Pero quizá se pueda disociar el debate sobre el tipo de educación y vivienda que merecen los niños huérfanos que eventualmente podrían mudarse a otros locales, del debate sobre los múltiples usos colectivos que se pueden dar a ese espléndido espacio que hoy depende del Ministerio de la Mujer y que, además, ha sido declarado intangible por el INC.
Separado y restituido
Señor Director:
Solicito se rectifique el error consignado en su diario el 25/8/08 puesto que: A los pocos días del autogolpe del 5/4/92 , sin proceso y por decreto ley, fui separado arbitrariamente del cargo de vocal de la Corte Superior de Lima, cortándose una carrera judicial de 21 años de limpia trayectoria. Mi proceso de amparo, para restituir mis derechos, tardó en resolverse 12 años y medio. Después de ello mi hermano José Antonio Peláez Bardales, que por entonces era fiscal adjunto supremo, se negó a pasar una seudoevaluación ordenada por la fiscal Blanca Nélida Colán Maguiño y presentó su renuncia al cargo, actitud digna que también asumieron otros 52 fiscales. En tal sentido, solicito formalmente que se aclare que jamás fuimos destituidos.
Atentamente,
EDMUNDO PELÁEZ BARDALES
Presidente del Consejo Nacional de la Magistratura
No vemos razón para concederle la rectificación, pero sí haremos una precisión: Hemos utilizado el verbo destituir en el sentido más amplio, que recoge el diccionario de la Real Academia de la Lengua, de "separar a alguien del cargo que ejerce". Y eso fue precisamente lo que le pasó a usted, junto a muchos otros en la purga fujimorista del 92. No hemos dicho que se le destituyera por haber cometido alguna falta. Lo mismo se puede decir de su hermano José Antonio. Por otro lado, nos sorprende que el doctor Peláez haya enviado esta carta en papel membretado del CNM, ente al que no debe involucrar en precisiones sobre su pasado.