Por José Santillán Arruz
Las cifras causan vergüenza ajena. Aunque el número de muertes sigue creciendo en las pistas, muchos conductores aún no toman con seriedad su responsabilidad frente a un volante. Para graficar esta preocupante situación solo basta señalar que entre enero y junio de este año la Policía Nacional, solo en Lima, impuso papeletas a 4.581 choferes por manejar ebrios. Un simple cálculo matemático indica que, en promedio, la policía aplicó 25 multas diarias por esa infracción.
Lo preocupante del caso es que el número de papeletas aplicadas supera en más del 18% a las que se impusieron en todo el 2007, cuando la cifra fue de 3.821 multas por la misma infracción. "Lamentablemente, estamos ante un problema de educación y actitud frente a la vida. Hay que trabajar mucho", comentó el coronel PNP Carlos Vega, jefe de la Policía de Tránsito.
En la sede del MTC no se pudo confirmar si las papeletas impuestas a los infractores han significado ya la suspensión --de seis meses a dos años-- de los brevetes respectivos, tal como exige el Reglamento Nacional de Tránsito.
De haber estado vigente la ley que hace dos días aprobó el Congreso, a través de la cual se modifica el artículo 274 del Código Penal, para aplicar hasta cuatro años de cárcel a quien maneje ebrio o drogado, es probable que gran parte de los conductores multados estuviera procesados purgando toda vez que se constituían en potenciales causantes de accidentes.
Luis Quispe Candia, de la ONG Luz Ámbar, recordó que entre el 7% y 10% de muertes en las pistas del país son ocasionadas por conductores ebrios. Por ello no dudó en calificar de acto criminal tomar el volante bajo los efectos del alcohol. Precisó que esta tasa es elevada con respecto a las estadísticas que se manejan en otros países, donde también hay accidentes pero pocos son causados por conducir en estado de ebriedad, ya que este tipo de comportamientos es sancionado drásticamente.
Quispe saludó la aprobación en el Congreso de una ley que establece penas más severas contra los que conduzcan bajo el efecto del alcohol o las drogas.
"Creo en ese sentido que las diversas medidas propuestas por la ministra Zavala, entre ellas, la creación de una Superintendencia de Transportes son positivas", dijo.
Sin embargo sostuvo que las medidas no resolverán totalmente los problemas relacionados al transporte y, en consecuencia, los accidentes en las pistas.
JUZGADOS DE TRÁNSITO
Para el penalista Luis Lamas Puccio, el incremento de las penas no tendría mayor efecto, ya que el gran problema radica en la lentitud de los procedimientos judiciales. "Un proceso dura entre dos y tres años y la responsabilidad del infractor se va diluyendo con el tiempo... Esa es la razón por la que muchos no consideran grave conducir en estado de ebriedad", comentó.
Al respecto, señaló que se hace necesario restituir los juzgados de tránsito, los cuales, en función de su especialidad, pueden resolver con la prontitud del caso y sancionar a los infractores. "Hace más de veinte años existían estos juzgados, cuando el parque automotor era pequeño y no había los problemas de ahora. De ahí que es necesario restituirlos", dijo.
El especialista en transportes Juan Carlos Dextre señaló, por su parte, que el incremento de penas a los infractores solo aumenta la posibilidad de que haya una negociación entre malos policías y personas infractoras que quieran evitarse problemas mayores.
Al respecto, señaló la importancia que en estos casos tiene la inversión en tecnología, pues esta --indicó-- permitiría elaborar mapas para conocer con exactitud por qué ocurren accidentes en determinadas zonas del país.
EN PUNTOS
4De acuerdo con la Policía de Tránsito, de las 4.581 papeletas impuestas entre enero y junio de este año, 1.608 fueron para quienes tenían de 0,5 a 0,8 gramos de alcohol por litro de sangre (gr/l). (Infracción C-01.1a)
4Otras 714 se impusieron a aquellos que tenían de 0,81 a 1 gr/l. (Infracción C-01.1b).
42.259 papeletas fueron para los que tenían más de 1,07 gr/l. (Infracción C-01.1c)
DEL CONSULTOR
Sin coacción no hay cambio*
- Hoy no uso cinturón porque es domingo (me dice un chofer de Tumbes) y la policía no controla.
- ¿Y si hay algún accidente?
- ¡Hay que pensar de manera positiva!, me contesta, encogiéndose de hombros.
Hasta hace pocos años, los accidentes de tránsito eran percibidos como fruto de la fatalidad o la mala suerte. Ahora se sabe que se trata de tragedias evitables, producidas por un conjunto de factores humanos.
La elevación de las penas a quienes manejan bajo la influencia del alcohol y las drogas puede disuadir a muchos de sentarse al volante en esas condiciones. Resulta fundamental también que se fijen sanciones de prisión efectiva para los empresarios del sector, porque muchas veces son los responsables de que menores de edad, personas agotadas o bajo los efectos del alcohol estén conduciendo. Y es necesario difundir la norma para que el público esté informado.
De manera indirecta, se obliga a los funcionarios del Ministerio de Transportes y a la Policía de Carreteras a cumplir con su labor. Muchas veces, esta última permite cualquier infracción. La posible sanción que se establece para los funcionarios estatales es muy oportuna para lograr algo que nos parecía difícil a quienes viajamos por el Perú: que la Policía de Carreteras realmente se preocupe por la seguridad de los ciudadanos.
* Wilfredo Ardito Vega. Abogado