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MÁS DE 8.500 ATLETAS PARTICIPARON EN UNA PRUEBA INOLVIDABLE

La inundación miraflorina

El brasileño Lopes y la huancavelicana Inés Melchor se impusieron

Por Patrick Espejo M.

Cómo no sentirse contagiado por la marea roja que inundó las calles de Miraflores. Cómo no sentirse cargado con tanta energía, tanta pasión, con esta bella demostración de cultura física. Lima fue, por un par de horas y gracias a estos miles y miles de corredores, el epicentro de un planeta que corrió el mismo día. La Nike+ Human Race 10K se disputó aquí, pero se enfrentó a Quito, a Caracas, Bogotá, Buenos Aires, Madrid, París, Singapur, Melbourne y tantas otras ciudades.

Cómo no aplaudir el paso de esta muchedumbre que, tal vez embriagada por el espíritu olímpico, terminó asaltando las calles en una de las carreras mejor organizadas de todas las que se tengan recuerdo.

La historia dirá que fue el brasileño Daniel Lopes, un viejo conocido por la afición por haber competido (y ganado) muchas pruebas aquí, y que fue una menudita, nacida en Huancavelica, de una sencillez única, Inés Melchor, quienes terminaron con los primeros puestos... aunque puedo asegurar que con solo habernos parado en la línea de partida, los más de 8.500 competidores ya fuimos ganadores.

Personas de todas las edades, de todos los pesos, de diferentes nacionalidades, con shorts, con buzos, con gorros, con o sin iPods se sintieron más peruanos que nunca antes para cubrir los 10 kilómetros que nos llevaron desde la Municipalidad de Miraflores hacia las avenidas Ricardo Palma, José Pardo, Del Ejército, de allí por los malecones con la imponente vista del Pacífico que refrescaba un poco el fuerte sol que decidió, justo ayer, sumarse a la fiesta haciendo escapar a ese incómodo frío y a esa persistente llovizna que soportó Lima las últimas semanas.

PERSONALIDADES
Políticos como la congresista Luciana León, el alcalde de San Borja, Alberto Tejada, o el del distrito anfitrión, Manuel Masías, el cineasta Francisco Lombardi, el actor Gustavo Bueno o incluso deportistas como los pilotos Neto Jochamowitz y Juan Manuel Polar y el futbolista George Forsyth, se sumaron a la larga lista de personajes que corrieron codo a codo en busca de superar sus propios retos.

"Es impresionante. Nunca había visto correr a tanta gente junta", me decía una señora, anónima, que partió conmigo tras el cañonazo de salida que asustó a todos. No había aliento ni para preguntarle su nombre.

(En una crónica periodística no suele estar permitido narrar impresiones personales, por lo que les pido esta vez que me concedan una licencia. Una rodilla maltrecha no me permitió seguir la ruta como hubiese querido. Los acompañé cuatro cuadras, pero hubiera sido una irresponsabilidad seguir. Gracias a los contactos de prensa, pude subirme en una moto y seguí la carrera, aunque queda la promesa --o, más bien, la obligación-- de completarla el año que viene. Gracias por esta licencia).

UNA DURA BATALLA
El brasileño Lopes hizo su carrera. Ya saliendo del parque Las Tradiciones se había formado un grupo compacto con los huancaínos John Casallo, Raúl Pacheco y Edmundo Torres y el puneño Juan Diego Contreras. Él dejó que ellos marcaran el ritmo para, a la altura de 28 de Julio, a menos de un kilómetro para la meta, acelerar el paso y quedarse con la victoria. Él cruzó la meta en 30min:06s, y dejó como escoltas a Casallo y a Contreras, el dos veces campeón nacional de fondismo.

Entre las damas, la santa Inés fue la más aclamada. Ganó de atrás y sumó su tercera victoria en cuatro ediciones. Una cifra que demuestra que es, a sus escasos 22 años, una fondista extraordinaria. Y demostró su humildad al acceder a tomarse más de 500 fotos tras la ceremonia de premiación.

PRUEBA SIN IGUAL
La Nike 10K, denominada Human Race, demostró que cuando las cosas se hacen bien, el público respondió. La organización de la prueba, a cargo de Perú Runners, estuvo impecable y el fin de fiesta, a cargo de los populares, y siempre irreverentes, Nosequién, pusieron a bailar y a cansarse a los que aún tenían una pizca de energía guardada en sus piernas. Fue un día en el que todos se olvidaron de los baches, de las calles cerradas, que los comercios brillaron y que la afición vibró con el paso de los guerreros de la calle. Se trató, sin duda, de una carrera de la que se hablará por mucho tiempo.

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