COMENTARIO DEL DÍA
Las bolsas neoyorquinas cerraron la penúltima sesión de la semana con fuertes caídas en los principales índices, su mayor descenso desde fines de junio, debido en gran medida a la preocupación de los inversionistas por la progresiva baja en el crecimiento económico de las principales economías mundiales. Uno de los datos que tuvo mayor influencia en esta conducta fue la caída de 3% en el empleo, ello implica que las solicitudes de desempleo aumentaran en 15.000 en la última semana de agosto, con la cual la cifra total de personas paradas se elevó a 3,4 millones, la más alta desde noviembre del 2003. Adicionalmente se conoció que el Banco Central Europeo rebajó las previsiones mínimas de crecimiento de la Eurozona para el 2008 y 2009, con tasas de crecimiento de entre 1,1% y 1,7% para este año y entre 0,6% y 1,8% para el siguiente año.
Las principales plazas financieras latinoamericanas cerraron con fuertes caídas, en línea con el clima de malos negocios de Wall Street, siendo el parque de Sao Paulo el más afectado al desplomarse en 3,96%, su mayor caída desde enero. Le siguió la bolsa de Buenos Aires con una baja de 3,61%, tras una falta de confianza no solo en el mercado de renta variable sino también en el de renta fija --bonos--, pese al anuncio de su pronto pago de la deuda al Club de París. En tanto, la plaza local se volvió a mostrar vendedora y cerró con moderadas pérdidas en línea con el resto de mercados mundiales, en los cuales los inversores no institucionales prefirieron liquidar acciones de empresas mineras e industriales, en medio de una jornada de escasos montos negociados, ya que tan solo dejaron un monto de US$6,97 millones en 983 operaciones.