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Filosofemas

Doris Gibson

Por Francisco Miró Quesada Cantuarias. Filósofo

Doris Gibson nació en 1910 y acaba de morir a los 98 años. Su muerte ha conmovido a la ciudad de Lima porque fue en nuestra capital donde vivió esta mujer de arrolladora e indomable personalidad, que fundó la revista "Caretas", en la que planteó una nueva forma de hacer periodismo hasta convertirla en la mejor revista política del país, gracias al espíritu liberal que la distinguió y por su repudio a todo lo que fuera una limitación a la libertad, desafiando siempre los abusos de las dictaduras.

Fue una entusiasta animadora del quehacer intelectual y estético de la ciudad. Destaca su pasión por las artes populares. Estuvo estrechamente vinculada con artistas e intelectuales como Sérvulo Gutiérrez, Sebastián Salazar Bondy, Chabuca Granda, César Moro, las hermanas Alicia y Celia Bustamante, Nicomedes Santa Cruz, entre otros. En mérito a su labor, fue condecorada con la Orden El Sol en 1980, por el presidente Belaunde, y en 1986 recibió la Medalla Cívica de la ciudad de Lima.

Doris Gibson no solo se distinguió por su carácter arrollador, también fue mujer de gran belleza, la misma que fuera plasmada por el pintor peruano más importante de la primera mitad del siglo XX, Sérvulo Gutiérrez, convirtiéndose en su musa inspiradora.

Se constituyó en la constante animadora de la revista "Caretas", dando soporte y valor a su hijo Enrique Zileri, en los momentos más difíciles. Cuando Zileri fue deportado durante la dictadura de Velasco, la revista dejó de salir, pues este había confiscado todos los medios de comunicación. Pero apenas cayó Velasco y Morales Bermúdez decidió dejar el mando para hacer posible el retorno de la democracia, "Caretas" reapareció.

La muerte de Doris Gibson, la ejemplar luchadora por la libertad, ha enlutado el corazón de todos los periodistas que han sufrido en carne propia lo que significa la confiscación de los medios de expresión. Esta mujer extraordinaria es el símbolo de la lucha, sin concesiones, por la libertad de expresión y contra todo tipo de coacción de la misma. Por eso su ataúd fue llevado hasta la Plaza de Armas y dio una vuelta entera seguida por una multitud compacta. Porque no solo se seguía un entierro sino un símbolo. Por eso Doris Gibson pasará a la historia como un símbolo al que habrá de honrarse a través de los años. Los años pasarán, el tiempo, inflexible, seguirá su curso, pero su recuerdo seguirá siendo imborrable.

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