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TU DINERO

Seguros de vida: otra manera de planificar

Para todo perfil y necesidad

La idea que la mayoría de personas tiene de un seguro de vida no es ni familiar ni agradable. Se piensa que solo personas de ingresos muy altos pueden acceder a ellos y que, pese a que se compran una sola vez, hay que pagarlos durante toda la vida y jamás se ve el resultado pues --aquí el detalle tenebroso-- para verlo hay que morirse.

Pero las cosas han cambiado, pues ya no tiene que esperar hasta ver la barca de Caronte para disfrutar de su seguro de vida ni hacer grandes esfuerzos para poder pagar una prima mensual. Como veremos, ahora hay seguros de vida que se ajustan a cada necesidad y perfil, con distintos niveles de costo y, por supuesto, con correspondientes niveles de cobertura.

¿POR QUÉ ADQUIRIR UNO?
"Todas las personas tienen objetivos que, de una u otra manera, implican una planificación financiera: pagar o comprar una casa, asegurar los estudios de sus hijos o crear un fondo adicional al que obtendrá tras su jubilación o lo que desee. El seguro de vida le ofrece algo que no le ofrece ningún otro producto financiero: le garantiza el cumplimiento de su plan si es que algo le pasa. Aquí la palabra clave es protección frente a lo imprevisible", explica el gerente central de seguros corporativos y pensiones de Pacífico Vida, César Rivera Wilson.

En efecto, uno puede escoger entre varios vehículos mediante los cuales viabilizar sus inversiones y rentabilizar el dinero que estaba destinado a pagar la universidad de sus hijos o la cuota inicial para su casa. Pero si algo le pasa, como dice el gerente de negocios Vida de Rímac, Pietro Solari, no habrá mucho que pueda hacer en un fondo mutuo, invertido en la bolsa o en un plazo fijo en la caja que más tasa le pague.

Ahora el abanico de productos que se ofrecen bajo el rótulo de seguros de vida se ha ampliado tanto que casi se podría pensar en hacerlo competir con fondos mutuos o fondos voluntarios de una AFP. Sin embargo, no se lo recomendamos: si usted es una persona ordenada, le resultará mucho más barato y rentable mantener la protección que ofrece el seguro separada de sus ahorros o inversiones. Si no lo es, adelante, oblíguese a ahorrar e invertir que la costumbre es sana.

PARA ELEGIR
Hoy, usted puede escoger entre un seguro de vida temporal, que lo cubre durante un período determinado o uno permanente, que lo cubre hasta el día en que suceda lo inevitable. También, como decíamos líneas arriba, uno que le puede ofrecer la alternativa de ahorrar e invertir, al tiempo que se protege.

El monto a pagar por las primas de un seguro de vida variarán dependiendo de su edad (evidentemente), su estado de salud, el monto de la cobertura por la que contrate el seguro y de las prestaciones adicionales que contrate o que incluya la póliza que decida adquirir.

Pero no se preocupe, ya no debe pensar en pagar US$150 al mes (de eso y mayores montos también hay), pero ahora desde S/.7 al mes (microseguro ofrecido por La Positiva Vida) puede obtener una cobertura de hasta S/.15.000 por muerte natural o accidental.

"Incluso --explica el gerente comercial de La Positiva Vida, Jorge Luis García-- con algunos pagos adicionales mínimos se puede acceder a beneficios complementarios como una renta mensual para los deudos, gastos de sepelio, pago adelantado por enfermedad grave o terminal o, incluso, y tal vez más importante, el pago de los estudios completos de los dependientes menores".

También hay otros seguros temporales que le permiten contratar una suma asegurada determinada a un plazo dado, una vez vencida, y si no se vio en la necesidad de utilizarla (la sobrevivió), le devuelven la suma de las primas que pagó o el monto total asegurado. Otro seguro, por ejemplo, puede contemplar un plazo de, digamos de 20 años, al cabo de los cuales (otra vez, si los sobrevive), le entregan el íntegro de la suma asegurada y aún queda asegurado por el monto contratado de forma vitalicia.

Puede consultar el producto que le conviene en www.apeseg.org

NO DEBE PERDER DE VISTA
Uno debe escoger un seguro de vida de acuerdo a tres consideraciones principales: su edad y lo que busca hacer en el futuro con su vida, esto es, sus objetivos.

Lo ideal es que se acerque a su corredor de seguros o asesor en una de las compañías que ofrecen estos servicios y le solicite ayuda para decidir, de acuerdo con sus propias necesidades y expectativas, cuál es la mejor alternativa para usted. Recuerde que ninguna persona o su circunstancia es igual a otra, ni necesariamente quiere o busca lo mismo al mismo tiempo o a la misma edad.

Por ejemplo, sus necesidades específicas cambiarán si usted es un bachiller soltero y sin dependientes que acaba de empezar a trabajar y quiere pagarse una maestría a si es un posgraduado que se acaba de casar, acaba de adquirir un inmueble que aún está pagando, tiene un niño de dos años y otro por venir.

En este segundo caso, debería programar sus gastos y su incremento progresivo en el tiempo a medida que sus hijos crezcan y con ellos las necesidades de salud, alimentación y, sobre todo, educación.

También debe calcular su capacidad de ahorro futuro para contratar un seguro de vida que se ajuste perfectamente a los dos escenarios. De eso se trata: adquirir un seguro de vida, y vivirlo.

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