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LAMBAYEQUE. CHICLAYANA CUMPLIÓ UN SIGLO

Una centenaria vida de solidaridad y buen humor

Los achaques propios de la edad no han mellado ni mínimamente el buen sentido del humor de Rosalía Sánchez Soto. Ella recibe a su innumerable parentela en su modesta vivienda ubicada en el pasaje La Colmena, uno de los sectores más tradicionales de Chiclayo.

Para todos tiene una frase amable, un mensaje impregnado de humor o una de sus tantas bromas, que forman parte de su interminable chispa, intacta pese a los cien años que ayer cumplió rodeada de sus nueve hijos, 35 nietos, 35 bisnietos y 12 tataranietos.

MUY QUERIDA
La abuelita Rosa, como la conocen en su barrio, es una verdadera joya para sus familiares y vecinos, porque muchas personas recuerdan que en las épocas de su juventud y madurez, ella salía a repartir víveres a los más necesitados.

Haciendo gala de buen sentido del humor, Rosalía se autocalifica como 'regalona' porque fácilmente se desprende de cosas materiales para ayudar a personas que necesitan ayuda.

La abuelita se pone seria cuando se trata de criticar a los padres de familia modernos, con los que no comparte algunas ideas porque corrigen a sus hijos con palabras fuera de lugar.

"Antes los adultos respetaban a las mujeres y no hablaban tantas lisuras", comenta la abuelita con una envidiable lucidez.

Durante una pequeña fiesta que le organizaron sus familiares, Rosalía contó que el secreto de la longevidad es llevar una vida ordenada, dormir bastante y alimentarse sanamente, tal como le enseñó su abuela Josefa, quien asumió el papel de padre y madre con ella y sus dos hermanos.

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