En una operación simultánea realizada en ocho puntos de la capital, unos doscientos agentes antidrogas armados con fusiles HK allanaron diez locales vinculados al cártel mexicano de Sinaloa. Treinta narcotraficantes fueron detenidos, entre ellos ciudadanos peruanos, mexicanos y colombianos.
En uno de los inmuebles se incautaron tres toneladas de clorhidrato de cocaína que iban a ser enviadas a Ámsterdam, Holanda.
La operación se llevó a cabo en Chorrillos, San Isidro, Puente Piedra, San Martín de Porres, Miraflores, Comas, Independencia y el Cercado de Lima.
La droga fue encontrada en un taller ubicado en la avenida Guardia Civil 523, Chorrillos, a solamente cuatro cuadras de la Escuela de Oficiales de la PNP y a pocos pasos de la sede de la Policía Fiscal.
La droga estaba oculta en 200 cilindros metálicos, revestidos con jebe de llanta, que son utilizados en los puertos como amortiguadores para evitar el choque de los barcos contra el muelle. Aquí cayeron diez hombres y una mujer.
En el local de San Isidro, los agentes arrestaron a dos ciudadanos colombianos y otro de nacionalidad mexicana, los financistas de la mafia.
La operación se inició a la 11 a.m. y el factor sorpresa fue determinante, pues los detenidos no opusieron resistencia. A las 2 p.m. la policía había tomado el control de todos los inmuebles.
A esa hora, el ministro del Interior, Luis Alva Castro, llegó al taller de Chorrillos para inspeccionarlo. "Es una gran operación. Un decomiso muy importante, pues hay extranjeros entre los detenidos. Es un duro golpe para las mafias", expresó.