Nueva York [EFE]. El huracán británico Andy Murray estaba desmantelando al español Rafael Nadal con ráfagas de hasta 210 km/h, hasta que la tormenta tropical Hanna vino en ayuda del número uno mundial y obligó a la cancelación del Supersábado en el Abierto de Estados Unidos.
Con un saque devastador, Murray, que había comenzado muy fuerte el partido, había ganado los dos primeros sets por 6-2 y 7-6 (7/5), e iba debajo en el tercero 2-3, cuando la lluvia, que se esperaba desde temprano, apareció.
Tan pronto comenzaron a caer los primeros goterones, Nadal pidió tiempo para acordonarse una zapatilla, y momentos después Murray protestó airadamente al considerar que el mallorquín estaba tomándose demasiado tiempo para hacer el nudo.
Al momento de la detención el español tenía el servicio, y había encontrado su ritmo de juego al conseguir un tempranero quiebre en el tercer set.
Nadal, de 22 años, va en busca de su sexto triunfo seguido ante Murray, y a la caza de su tercer título de Grand Slam del año, luego del Roland Garros y Wimbledon. Varios reporteros criticaron la decisión de los organizadores de comenzar este encuentro en otra cancha, una hora después de iniciado el de la otra semifinal entre el suizo Roger Federer y el serbio Novak Djokovic.
Federer aprovechó la benevolencia de Hanna para arrancarle el boleto de las manos a Djokovic con parciales de 6-3, 5-7, 7-5, 6-2, y avanzar a su quinta final consecutiva del Abierto estadounidense. El suizo, de 27 años, consolidó su victoria en dos horas y 45 minutos, empleando su poderoso servicio de hasta 209 km/h, que le permitió marcar 20 aces. Federer busca su quinto título seguido en Nueva York.