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Todo depende del cristal con que se mire

Doña Murciélago decide cambiar de barrio y encuentra un árbol donde colgarse. Después de instalarse llegan varios cachorros de animales curiosos por la nueva vecina, le hacen conversación y le preguntan qué le gustaría como regalo de bienvenida: "Un paraguas --dice ella-- para mantener secos los pies". "Debe haberle afectado la mudanza a esta señora, los paraguas son para mantener seca la cabeza", dice el bebe elefante. Todo empeora cuando doña Murciélago comenta lo lindo que es tener ese verde pasto encima de su cabeza y ese cielo azul debajo de sus pies. En ese momento y, seguros ya de la locura de la nueva vecina, los animales salen despavoridos en busca del señor Búho para comentarle lo peligroso que puede ser una persona que vaya por la vida con ideas tan locas. El Búho, que para variar es sabio, los invita a ponerse de cabeza y ver el mundo tal como lo percibe doña Murciélago, y su sorpresa no se hará esperar ante la visión desplegada. Un cuento que toca el tema de la tolerancia y nos invita a realizar ese poco frecuente ejercicio moral de ponerse en los zapatos del otro, un efectivo mecanismo para alcanzar una convivencia pacífica. Sin embargo, recuerde que tan importante como el mensaje de un cuento es la interpretación que el lector haga de este. Los padres tenemos un trabajo que realizar, interpretando y recurriendo a ejemplos cotidianos que siempre tienen la virtud de fijar conocimientos. Este álbum ilustrado es una excelente oportunidad para ello.

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