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PELOTA CUADRADA

El hombre del bigote

Por Raúl Cachay A. Periodista

Ocurrió el 4 de julio de este año. Boca Juniors, el campeón vigente de la Copa Libertadores, enfrentaba al Fluminense carioca en el estadio Maracaná por el partido de vuelta de las semifinales. En Buenos Aires habían quedado 2 a 2, así que a los brasileños les bastaba un miserable empate a cero para alcanzar la final: en otras palabras, los boquenses estaban obligados a ganar, tenían que salir a buscar el partido.

Aquella noche, el relato y los comentarios del partido que tuvimos que tolerar a través de la señal de Fox fueron, en una palabra, surrealistas: cada palabra de Fernando Niembro, el personaje más visible de esa camarilla de adictos a la imparcialidad que es el equipo periodístico del canal de cable, estaba dirigida a elogiar rabiosamente al equipo argentino, a la jerarquía imposible de sus jugadores, al pánico ancestral que transmite su camiseta en todas las canchas del mundo. El Fluminense era nada más que un discreto acólito, once espectadores en platea VIP que no podían hacerle sombra al mejor cuadro de la Vía Láctea. Lo curioso era que, si nos desviábamos por un instante del relato plagado de epítetos heroicos que ofrecía el tándem Closs-Niembro y reparábamos en el marcador del partido, la realidad indicaba que Fluminense estaba encima de Boca --que, siendo honestos, no estaba jugando mal--por un contundente e insalvable 3 a 1. Los televidentes habituales de Fox Sports ya estamos acostumbrados a esta clase de incongruencias en el hombre del bigote enjuto: cómo olvidar sus coléricas pataletas cuando culminó la Copa América del Perú o la indolencia con la que suele abordar todo lo que ocurre en lo que para él debe ser la 'periferia futbolística' del continente. El escritor argentino Fabián Casas lo describió así en el blog Mal Elemento: "Niembro es pragmático; cosecha en sí mismo todas las virtudes de la televisión argentina: acomodaticio, mentiroso, cruel, facho, conservador...".

Chicos, si quieren aprender a ejercer con decoro el periodismo deportivo, ya saben quién es el peor maestro de todos.

Raúl Cachay A. Escribe los días sábados

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