Por Jaime Cordero. Periodista
Fernando Velit lleva una vida sobre ruedas. En la sangre lleva la misma pasión por los fierros de su hermano Raúl, un viejo zorro de las carreras. Seguramente él también se hubiera ganado esa chapa a estas alturas, de no ser porque a los 16 años un accidente de motocicleta le ocasionó una fractura de columna y lo dejó parapléjico. Entonces empezó para él otra carrera, contra la discapacidad y la indiferencia general que la sociedad demuestra a los impedidos físicos. Han pasado 35 años de eso, y por su sonrisa uno puede interpretar que la está ganando.
Hoy se le cumplirá un viejo anhelo: poco antes del mediodía un oficial del Automóvil Club Peruano le dará luz verde para partir y correr por primera vez en los Caminos del Inca. Será el primer competidor con limitaciones físicas en este Gran Premio que cumple 38 ediciones. Si termina la vuelta --y está convencido de poder hacerlo--, intentará inscribir su hazaña como un récord mundial. "Nunca una persona con limitaciones físicas ha completado una carrera tan dura, de 2.800 kilómetros y con tantos cambios de altitud", asegura.
La silla de ruedas no impidió que Fernando cumpliera su destino: conducir. Su primer auto fue un Chevrolet Bel Air, con los controles del acelerador y el freno adaptados al timón. Pero nadie le enseñó nada y asegura que hasta para subir y bajar del carro tuvo que desarrollar su propio sistema.
Siempre estuvo cerca de Caminos del Inca, como parte del equipo de mecánicos y auxilio de su hermano Raúl. Pero lo que él quería era manejar su propio bólido y durante años no pudo porque la reglamentación no contemplaba casos como el suyo. Finalmente, se le abrió la puerta hace cerca de tres años y desde entonces empezó a prepararse. Este año debutó en el campeonato nacional con un Hyundai Accent, el mismo auto con el que se inscribió para competir en la categoría N2 de Caminos.
Quiere ganar, pero sabe que terminar la carrera equivale a un triunfo. "La asociación que he formado tiene un lema: no importa en qué puesto llegue, siempre seré un vencedor", dice. Y él, que hoy cumplirá su sueño, es la viva prueba.