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INFORME. EL PROBLEMA DEL FILICIDIO

Las muertes más injustas

En lo que va del año, nueve menores fueron asesinados por sus padres. El último crimen ocurrió esta semana en Ate-Vitarte: una madre mató a su hijo ahorcándolo con una chalina

Por Alberto Villar Campos

La tarde del pasado lunes, Sonia Cajaleón Cruz atravesó el umbral de la razón y asesinó a su hijo de apenas 7 años clavándole un cuchillo tres veces en el cuerpo y ahorcándolo con una chalina. El crimen ocurrió en Ate-Vitarte y la pregunta, desde entonces, ha sido la misma para todos: ¿Qué pudo pasar por la mente de esta mujer de 25 años que, de un momento a otro, decidió cometer el peor error de su vida?

En el mundo de la psicología, el filicidio (cuando un padre o madre matan a su hijo) es, quizá, el misterio más complejo por develar en la inconmensurable mente humana. Sin embargo, para Luis Zapata Ponce, ex decano del Colegio de Psicólogos del Perú, en el caso específico de Cajaleón, se trata de una persona con severas perturbaciones en la conducta y, sobre todo, una profunda pobreza emocional.

En la comisaría de Ate-Vitarte, Cajaleón dijo que la decisión de matar a su hijo la tomó luego de que Rufino Obregón Rivera (26), su pareja --quien no era padre del niño, aunque sí lo firmó--, le reveló que mantenía una relación sentimental con Alicia, una de las varias hermanas de la filicida. "Le deseo felicidad (a Obregón), que sea dichoso después de haberme desgraciado la vida", dijo la mujer, llorosa, frente a los periodistas. Sus palabras eran, sencillamente, incomprensibles.

"El asesinato es un hecho desencadenante --refiere Zapata--. Lo más probable es que la pareja haya tenido sucesos violentos, una historia de muy baja tolerancia entre ambos y pobre autoestima por parte de la mujer".

Y añade: "Algunos lo califican de locura temporal, pero en este caso, matar a su hijo pudo haber tenido por finalidad vengarse del hombre, hiriéndolo con lo que él, tal vez, más quería".

Manuel Saravia, director del Instituto Guestalt de Lima, refiere que los filicidas suelen haber tenido una infancia caracterizada por el maltrato de parte de sus padres. A causa de ello, estos tienden a repetir la historia con sus hijos.

Precisamente, una vecina de Cajaleón indicó que, en los dos meses que la mujer vivió en la habitación donde se perpetró el crimen, fueron varias las veces en que la oyó gritar al niño, aquel que, según Ruth Juno, su profesora de primer grado en el colegio Lynna Geiss, tartamudeaba al hablar.

"Es difícil saber quién puede ser un filicida --agrega Saravia--, porque en estos casos las personas suelen tener una doble vida: para los amigos pueden ser padres o madres maravillosos, pero dentro de la casa todo puede ser radicalmente distinto".

CIFRAS QUE PREOCUPAN
En lo que va del año, se han registrado seis casos de filicidio en la capital, cinco de ellos de madres de entre 23 y 45 años que mataron a nueve menores y, luego, intentaron quitarse la vida. Aunque se trata de una cifra menor respecto de años anteriores --en el 2007 hubo 16 casos de suicidio-filicidio con 14 madres y dos padres que ultimaron a 19 hijos; mientras que, en el 2006, se registraron nueve crímenes de este tipo--, la realidad es igual de preocupante y revela un aspecto que no puede pasarse por alto: el porcentaje de mujeres que deciden matarse junto con sus hijos es mayor que el de los hombres.

"Aunque no se trata de un problema de género, la madre, de por sí, es quien crea el mayor vínculo con sus hijos, su crianza y sus destinos", refiere Zapata.

Saravia sostiene que, en este tipo de crímenes, los hombres involucran no solo a los hijos, sino también a sus propias parejas y, para lograrlo, hacen uso de métodos mucho más violentos.

"Las estadísticas refieren, además, que es el hombre quien consuma el suicidio en un mayor porcentaje que las mujeres, pese a que ellas lo intentan el doble de veces", agrega. Juan Rengifo, abogado del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, indica, por su parte, que el 25% de los asesinatos de mujeres en el país ocurre en su hogar, y los culpables son, principalmente, sus parejas.

EL CAMINO DE LA PREVENCIÓN
Frente a este tipo de crímenes, que son, por naturaleza, inesperados, el mejor camino a tomar es la prevención, dice Eliana Revollar, jefa de la Oficina de Lima de la Defensoría del Pueblo. "Estas tragedias tocan hebras sensibles en la construcción de una familia y, por ello, el Estado debe tomar especial interés en la ayuda que se brinda a las personas que padecen estos problemas y en las potenciales víctimas: los niños", añade.

El día que mató a su hijo, Sonia Cajaleón intentó quitarse la vida también colgándose de una endeble viga que había en su cuarto. No lo logró, pero Zapata explica que el estrés que debe estar sufriendo actualmente dentro del penal de mujeres de Chorrillos, sumado a la violencia física de la que podría ser víctima por parte de las reclusas del lugar, la forzarán, tarde o temprano, a volver a intentarlo... si no recibe ayuda. ¿Es necesario esperar a que algo como eso ocurra?

SEPA MÁS
4Según el artículo 107 del actual Código Penal del país, el delito de parricidio se castiga con no menos de 15 ni más de 30 años de pena privativa de la libertad.
4El Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social cuenta con una línea telefónica gratuita en la que un grupo de psicólogos brinda ayuda profesional a personas con problemas emocionales: 0800-16800.
4Asimismo, el Ministerio de Salud tiene una línea en la que ofrece el mismo servicio gratuito: 0800-10828.
4El Instituto Especializado de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi cuenta, además, con una línea telefónica de prevención del suicidio: 381-7256.

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