Hace más de un año falleció José Watanabe y aquél mes de abril no sólo se llevó a un hombre sencillo y un magnífico poeta, sino además a un buen guionista y narrador. El guión que escribió para la película La ciudad y los perros, de Francisco Lombardi, sigue pareciéndome el mejor del cine peruano. Y en los primeros años de los ochenta publicó unos cuentos para niños, en los inolvidables Libros de lectura de Santillana. Por entonces me desempeñaba como corrector de la editorial y profesor primario, de modo que conocí pronto y disfruté mucho esa faceta de su creación. Cuando años después fundé la Editorial Colmillo Blanco, conseguí convencerlo para publicar su espléndido poemario El huso de la palabra, pero no logré persuadirlo para editar sus cuentos infantiles.
Recuerdo claramente que él los subestimaba diciéndome "si son sólo chistes de provincia". Por eso me ha encantado la aparición de los seis libros para niños de Watanabe, aunque no me ha sorprendido demasiado. Los libros han sido editados inmejorablemente por Peisa y podemos dividirlos en dos grupos: los "libros álbum", para los más pequeños, donde las imágenes ocupan similar importancia que la escritura. Aunque sean muy breves los textos, ellos construyen o insinúan una historia, cuyo seguimiento sólo es posible atendiendo con idéntico interés las palabras y las imágenes. El lector no debe pestañar.
A este grupo pertenecen Andrés Nuez perdido entre las frutas; Melchor, el tejedor y El lápiz rojo, que incluso no tiene una sola línea de texto. Las historias son cautivantes y el trabajo gráfico es variado y excelente. Para los dos primeros libros se han usado frutas muy apetitosas y para el segundo unos muñequitos artesanales de lana llamados "títeres de dedo", y han sido registrados por el lente de César Ramos Aldana. El tercero de los libros luce ilustraciones de Piero Quijano, en su reconocida onda simple pero que ahora le ha aplicado unos toques infantiles.
El segundo grupo lo constituyen Don Tomás y los ratones, Un perro muy raro y Perro pintor; ilustrados respectivamente por Eduardo Tokeshi, Víctor Aguilar y Leslie Umezaki. Todos ellos impecables. En esta animalia, Watanabe vuelve a sacarle lustre a su condición de poeta, cuya palabra precisa y contenida recrea con humor la vida humilde de algunos hombres y, sobre todo, de los animales que nos rodean.
NOVEDADES
4La pequeña peleona
El título podría sugerir la presencia de una chiquilla pleitista y antipática, pero nada más lejos de la verdad. Esta es la historia de una niña alegre, de dos colitas y pecas en las mejillas, que no puede dejar pasar una injusticia. Como es observadora y reflexiva, comprueba que a su alrededor "todo andaba al revés" y se convierte en una rebelde con causa. Casi podríamos decir que tiene un motivo de reclamo por cada peca de su rostro. Un carro mal estacionado: que señor respete la señal; la luz en rojo: que conductor no ocupe las rayas; un microbús lleno: que caballero ceda el asiento a la viejita. Y nunca sus protestas producían eco en los grandes, sino quejas: "¡Qué ganas de pelear y discutir de esta pequeña!". Situaciones interesantes y buenas ilustraciones de Andrea Paz, sólo me sorprende que siendo un cuento en verso y cuartetas de pronto formalmente se desbarate.
4El chupacabras de Pirque
Una novelita policial escrita al alimón por dos consagrados escritores y humoristas cubanos. La trama se plantea así: en una provincia chilena próxima a la cordillera, viene ocurriendo una cadena de misteriosas muertes -que carga con los animales más queridos- y las voces del pueblo acusan a un mítico personaje: el chupacabras. Y a descifrar este penoso animalicidio parten dos primos de rasgos antagónicos: Ricky, un chico bromista y apasionado del baloncesto, y Dante, un muchachón ingenuo y experto en artes marciales. Ambos indagan por toda la comarca y entre peripecias funestas y chispeantes, bajo una oscura tensión policíaca -reforzada por las ilustraciones de Alex Pelayo-, van cercando al ser diabólico que termina siendo otro que el imaginado.
4Mi primera comunión
El mes que termina está consagrado a la Biblia, que es el libro de los libros y la puerta de ingreso a la iglesia cristiana. Para los fieles significa la palabra que transmite "sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos libros para nuestra salvación" -Dei Verbum- y para los profanos representa el mejor libro fantástico de todas las épocas. De uno u otro modo, es un libro bellísimo y de lectura imprescindible, donde se cuenta un acontecimiento fundamental: el nacimiento de Cristo y su mensaje de amor.
Mis oraciones y Mi Biblia son dos volúmenes publicados por el Equipo Pastoral de las Paulinas y dirigidos a los pequeños lectores. Vienen en una cajita sólida y el lenguaje ha sido adaptado convenientemente y no hay una sola página sin ilustración; así que a compartir con niños y niñas los prodigios del Génesis, del arca de Noé, de la lucha entre David y Goliat, de la estrella de Belén, de las parábolas de Cristo y tantas otras las historias de humanidad.