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SARAH PALIN, LA CRISIS FINANCIERA Y LA REALIDAD REPUBLICANA

McCain: sobre piedras, palos

Por Diego García-Sayán. Ex canciller de la República

Nunca llegué a entender por qué algunos analistas pensaban que al reclutar a madame Palin, McCain metía un gol. Nada que ver. Una extremista podía servirle para atraer a esa esquiva derecha religiosa que John McCain había calificado en el 2000 de "agentes de la intolerancia". Pero difícilmente esta 'talibana' le podía servir para atraer al vital electorado independiente y socavar la base demócrata. La gente, además, no parece haberse creído el cuento de que Sarah Palin reforzaba las capacidades de John McCain en la fórmula presidencial republicana a la Casa Blanca. Solo 17% de los encuestados señala que la gobernadora fundamentalista de Alaska está calificada para la vicepresidencia de Estados Unidos.

El crack financiero refuerza a Barack Obama y debilita a McCain. La encuesta de Gallup del viernes 26 (antes del debate) le daba a Obama una ventaja de 49% contra 44%, dejando atrás el virtual empate de la semana previa. Es probable que el efecto del debate no haya sido muy grande. Con razón "The Washington Post" ha señalado que ninguno aplicó un 'knock out' al otro. "The New York Times" (NYT) afirmó, por su parte, que se habían tratado con guantes de seda. En realidad, no hubo mucho nuevo bajo el sol, salvo la evidencia de lo que el NYT llamó un "choque generacional".

Dado el tema asignado (política exterior y seguridad), se podría presumir que McCain sería el beneficiado considerando su experiencia en esos temas. El hecho es que Obama se desempeñó muy bien sacándole filo a su temprana oposición a la guerra en Iraq, aunque, por cierto, sin llegar a arrinconar a McCain. Pero lo más importante es que el desbarajuste financiero y crediticio, tema que hoy es el que más interesa, fue el que marcó no solo el inicio sino el curso de la discusión. Y esa será, seguro, la pauta en las semanas que quedan.

Esto tiende a favorecer nítidamente a Obama. Es una 'regla' que cuando la situación económica va mal, quien lleva las de perder es el partido en el Gobierno. El propio McCain, además, está muy identificado con el manejo económico del gobierno de Bush y con su política desregulatoria. Pocas horas antes del 'crack' --como se lo recordó el viernes Obama-- McCain insistía en la solidez de los fundamentos económicos de Estados Unidos. Gran patinada. Contra las cuerdas, toma tardía distancia. Recientísimo 'regulador' y crítico 'posfactum' del manejo washingtoniano y de la 'codicia' de Wall Street, eso tiene tanta credibilidad como la que --guardando las distancias-- podría tener, digamos, una supuesta transparencia u honestidad de Fujimori.

Obama, en cambio, tiene larga trayectoria de haber puesto el dedo en la llaga sobre las deficiencias regulatorias y en la transparencia de las instituciones financieras. Así lo hizo a través de diferentes proyectos de ley que ha presentado como senador. No sé si esos proyectos son lo que hoy necesita la economía estadounidense; pero sí dan cuenta de que no hay improvisación ni oportunismo en su actual reclamo de sistemas regulatorios adecuados. No es ajeno, pues, a su ADN como sí lo es, ostensiblemente, en el de McCain.

A 37 días de las elecciones, se fortalece la posibilidad del triunfo de Obama. Los días que vienen serán intensos y, seguro, no estarán exentos de sorpresas derivadas de las decisiones que en estas horas adopta el Congreso en materia financiera.

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