Por Andrés Velarde. Corresponsal
Iquitos es la isla más grande del Perú. Al menos eso es lo que opinan sus habitantes. Rodeada por los ríos Amazonas, Nanay e Itaya, solo hay dos formas de llegar a esa ciudad: por avión o por alguna embarcación fluvial. Es por ello que la población se muestra entusiasta ante la formulación del proyecto por parte del Gobierno Regional de Loreto (Gorel) que permitirá a esta urbe contar con un tren que la conectará con la ciudad de Yurimaguas, desde donde se puede acceder por tierra a la costa del país.
La construcción de la vía férrea del tren significaría un importante avance en lo que a conectividad, comercio y turismo se refiere, ya que complementaría la red vial multimodal que el país requiere para impulsar el desarrollo de la Amazonía.
La red ferroviaria nacional se extiende por 2.021 kilómetros, la cual podría incrementarse en 576 cuando esté lista la obra.
El trazado de la vía obligará al tren a cruzar al menos siete ríos, la Reserva de Allpahuayo Mishana y la zona de amortiguamiento de la Reserva de Pacaya-Samiria, el Olecoducto Nor Peruano, tres puertos fluviales y un centro poblado. Algunos de los puentes que se construirán serán de gran tamaño, como el que atravesará el río Marañón (800 metros) y el Nanay (500 metros).
A decir del presidente regional de Loreto, Yván Vásquez, la obra costaría unos US$850 millones y para su financiación se busca la atención de capitales extranjeros. De hecho, según manifestó Vásquez recientemente, inversionistas brasileños ya habrían manifestado su interés en la concreción del proyecto.
A MEDIANO PLAZO
A pesar de ello, la construcción del tren que unirá la costa con la selva es todavía un plan a mediano plazo. Así lo entiende el jefe de la Unidad Formuladora de Proyectos del Gorel, Jimmy Hernández.
"Pese a que ya se ha aprobado a nivel de perfil y ha sido incluido en la cartera de Pro Inversión, falta que se dé luz verde a la factibilidad, además de realizar los estudios de impacto ambiental", afirmó.
El jefe de la Oficina de Inversión Pública del Gorel, Carlos Ramírez, coincide con Hernández al decir que la obra puede tardar en concretarse todavía un tiempo. "Se calcula que en el 2009 el proyecto sería aprobado como factible. Si todo marcha bien, la obra podría comenzar a construirse un año después".
SOLUCIÓN DEL TRANSPORTE
Se calcula que en el primer año de funcionamiento, el tren, que ya ha sido bautizado como "el Expreso del Marañón", transportará 1'202.319 toneladas de carga y movilizará a casi 23.000 pasajeros, a razón de 60 por día.
Estas cifras son altamente beneficiosas si se tiene en cuenta que en la actualidad es poco práctico y económico trasladarse hasta Iquitos por río o aire.
Por ahora, el transporte fluvial es lento y caro, ya que una persona tarda entre 3 y 4 días en llegar de Iquitos a Yurimaguas gastando entre 60 y 200 soles. Mientras que un pasaje aéreo Lima-Iquitos-Lima, por ejemplo, puede llegar a costar hasta 150 dólares si es que se compra con varios días de anticipación.
Especies animales serían afectadas
Según el biólogo José Álvarez Alonso, del Instituto de Investigación de la Amazonía Peruana (IIAP), el trayecto de la vía férrea tendría cierto impacto negativo en el medio ambiente.
Él sostiene que aunque los problemas ambientales que se generarían serían menores a los que provocaría la edificación de una carretera, el trazado cruzaría zonas inundables al norte del río Marañón e interrumpiría la ruta migratoria de muchas especies animales, algunas en peligro de extinción.
"Una solución sería construir algunos tramos sobre pilotes", manifestó.
Asimismo agregó que la construcción de la vía abriría una brecha de 15 a 20 metros, lo que originaría que algunos primates limiten su circulación por la selva, debido a que las copas de los árboles ya no se encontrarían contiguas.
El biólogo también alertó que otras especies animales que se verían afectadas serían los mamíferos y las aves que habitan en forma estacional en la ribera del río Marañón. Entre ellos los sajinos, venados, majaces, añujes y pumas.
Mientras tanto, las especies en vías de extinción que se verían perjudicadas serían el tapir, el jaguar, el armadillo y el oso hormiguero, señaló Álvarez.
PUNTO DE VISTA
Su construcción es prioritaria*
El tren de la selva sacaría del aislamiento a una gran parte del oriente peruano. El tiempo del viaje por tren entre Iquitos y Yurimaguas demoraría 6 horas; todo lo contrario al transporte fluvial que es dificultoso y caro.
Se llegaría a transportar numerosa carga del Brasil hasta Yurimaguas y de allí por carretera hasta el puerto de Paita (Piura). Asimismo, se transportaría ingentes cantidades de fertilizantes de Bayóvar (Piura) hacia la selva brasileña.
Igualmente, la ruta ferroviaria incrementaría el flujo de turistas hacia las reservas naturales que abundan en el trayecto.
Este vehículo, por otro lado, traería menos efectos nocivos hacia la ecología, pues el empleo de locomotoras diésel-eléctricas como a gas preservaría el medio ambiente. Además, se podría hacer un trazo más perfecto del planeado de manera que no deba de dañar el hábitat de la fauna y flora del lugar.
Un ferrocarril necesita de menos área territorial y su construcción es prioritaria para el desarrollo del comercio, la industria y el turismo del oriente.
* Jorge Zelaya. Experto en asuntos ferroviarios