Descanso para Espinoza
Señor Director:
Quiero hacerle llegar la copia de mi pedido de reconsideración al acuerdo de suspenderme en el ejercicio del cargo de congresista de la República. El hecho de que no tenga bancada no merece este abuso, maltrato y canallada por parte de la mayoría de congresistas. Se puede discrepar conmigo por mi ideología, por mi posición sobre ciertos hechos, por mis simpatías políticas, por mis opiniones incómodas, pero no pueden quitarme el mandato que me dieron por elección popular, salvo que yo haya cometido un delito. Si se desea me pueden quitar hasta mi sueldo, pero la mayoría del Congreso no puede ir en contra del voto popular. La Comisión de Ética no puede separar a congresistas que le resultan incómodos y no afines a su ideología y más cuando a alguien (como la parlamentaria Margarita Sucari) que comete un delito y le dan la mitad de la sanción, lo que no sucede conmigo.
Atentamente,
GUSTAVO ESPINOZA SOTO
CONGRESISTA DE LA REPÚBLICA
El congresista Gustavo Espinoza Soto insiste en un argumento que en su caso palidece de relatividad: la persecución por razones ideológicas. Que recordemos, ingresó al Parlamento bajo el influjo de Ollanta Humala y al poco tiempo se caracterizó por apoyar a la bancada oficialista, y por hacer irresponsables denuncias contra líderes de otras tiendas políticas, como Alejandro Toledo, a quien acusó de una supuesta violación. Ahora se lo ha acusado de grabar y difundir la conversación privada que sostuvo con los congresistas Javier Velásquez Quesquén y Carlos Torres Caro, algo que la Comisión de Ética Parlamentaria y el pleno del Congreso han considerado una falta que amerita la suspensión de 120 días. Tiene razón en protestar porque la sanción a Margarita Sucari sea más leve, pero ello no deslegitima la suya. Le recomendamos que desista del pedido de reconsideración que ha hecho llegar al presidente del Congreso Velásquez Quesquén --no vaya a pensarse que tiene otro audio que lo comprometa--, y dedique 120 días a la reflexión y la enmienda.