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INFORME. VÍCTIMAS DE LA CRISIS

La otra cara de la bancarrota

Los más afectados con el desplome financiero no están en Wall Street. Muchos latinos, afroamericanos y ancianos soportan las consecuencias de una inesperada realidad

Por Miguel Vivanco. Corresponsal

WASHINGTON. El derrumbe del sistema financiero estadounidense sigue siendo noticia. Todos analizan lo ocurrido con la crisis crediticia interna y la pérdida masiva de empleo. Las caras desesperadas de Henry Paulson, secretario del Tesoro, y de Ben Bernanke, jefe de la Reserva Federal, ahora son identificadas con facilidad, pero la mayoría ignora los rostros de las verdaderas víctimas del desastre hipotecario.

Miles de propietarios, que perdieron sus casas debido a los 'créditos tóxicos' o 'basura' avalados por Wall Street, observan impávidos los esfuerzos del presidente George W. Bush por impulsar un plan de 700.000 millones de dólares destinado a salvar de la quiebra a las corporaciones financieras.

Muy pocos se preocupan en mostrar el drama humano que viven los trabajadores de clase media y baja como consecuencia de las especulaciones realizadas por los inversionistas.

A pesar de la distancia, la realidad que se vive en el condado de Prince William (Virginia) y Santa Bárbara (California) es muy similar. Miles de propietarios han tenido que dejar sus propiedades para vivir en casas de amigos, hoteles del Gobierno, remolques y hasta en estacionamientos públicos.

Ante la falta de un espacio propio, muchas mascotas han sido abandonadas por sus dueños. Al caer la noche cientos de personas forman fila ante los albergues del Gobierno para recibir alimentos calientes, utilizar los servicios higiénicos y dormir en un ambiente seguro. Entre los más afectados están muchos afroamericanos, hispanos y ancianos, quienes en el pasado reciente disfrutaron de la comodidad de un hogar y ahora simplemente lo perdieron todo. Los rostros ocultos de las víctimas recién empiezan a ser registrados por la prensa capitalina, luego de que una pareja de ancianos se quitara la vida en la habitación de un hotel cercano a Washington D.C.

Los empresarios minoritarios, hoy imposibilitados de acceder a nuevas líneas de crédito, también son ignorados por los medios de comunicación. Esta semana se informó que el índice de morosidad en los locales comerciales del área metropolitana bordea el 30%.

Lo irónico de esta realidad estriba en que el plan de 700.000 millones de dólares impulsado por la Casa Blanca no contempla créditos complementarios para todas las personas arrasadas por la presente crisis económica.

LAS MARGARITAS
Caminar por las calles del barrio Las Margaritas en Alexandria, Virginia, es un privilegio reservado para sus residentes e invitados. Las medidas de seguridad son extremas debido a que los remolques o 'trailers' requieren de mayor privacidad.

Las casas móviles, que en la década de los ochenta eran habitadas por visitantes temporales y obreros estadounidenses contratados por las grandes compañías de construcción, ahora albergan a decenas de familias hispanas que, víctimas de la crisis hipotecaria, han optado por vivir en zonas rurales muy cercanas a Washington D.C.

Hoy el rudo estilo 'cowboy' fue reemplazado por el fraternal 'latin style'. El costo de los bautizados como 'latin trailers' puede llegar hasta los 50 mil dólares y cuentan con instalaciones de agua, electricidad, aire acondicionado, lavadora, secadora y cocina. Existen casas móviles de dos y tres dormitorios.

Las familias hispanas propietarias de los 'trailers' tienen derecho al uso de parques infantiles, zona de estacionamiento y huertos comunitarios de forma gratuita.

La mexicana Alejandra Pérez narró que semanas después de que el banco le embargara su casa, en la ciudad de Reston (Virginia), no tuvo más alternativa que mudarse a un remolque. "Me duele haber perdido mi casa, pero era imposible pagar una hipoteca mensual de 2.800 dólares", se lamenta. Luego del desalojo tuvo que vivir durante cinco meses en un pequeño cuarto alquilado. "Mi esposo y yo, al igual que mis dos hijos menores, tuvimos que dormir juntos para poder ahorrar. Pagábamos 400 dólares mensuales", cuenta.

Gracias a un préstamo familiar, Pérez logró comprar un 'latin trailer', que les costó 14 mil dólares. "Ahora pagamos 560 dólares por los servicios básicos en Las Margaritas. La crisis económica nos obligó a ver la vida desde un ángulo distinto. Aquí estamos, y no nos vamos a ir", enfatiza Pérez.

MÁS DESEMPLEO
Mientras la población se ajusta a la nueva situación, las cifras económicas siguen preocupando. Según los últimos datos del Departamento de Trabajo, en setiembre de este año se perdieron nada menos que 159.000 puestos de trabajo, la mayor caída desde marzo del 2003 y que ha superado largamente los cálculos de los analistas que contaban con un descenso de 100.000 empleos.

Así, en lo que va del año ya se han perdido 760.000 puestos laborales, a una media de 84.400 por mes. En setiembre el desempleo en Estados Unidos se situó en 6,1%, al igual que en agosto.

Pese al impacto de la crisis en los trabajadores hispanos indocumentados, no hay signos de que estos piensen abandonar el mercado laboral de Estados Unidos o que estén volviendo a sus países.

Un reciente estudio indica que la participación de los inmigrantes en el mercado laboral --que están trabajando o buscando activamente trabajo-- se mantiene en los mismos números que en los últimos años.

Pese a ello, los inmigrantes juegan ahora un papel inferior en el crecimiento de la fuerza laboral hispana, ya que su índice de desempleo es mayor que el de los nacidos en Estados Unidos.

Los inmigrantes latinos en edad de trabajar crecieron en 462 mil durante el 2007, un número similar al del 2006. Pero dos años antes, durante el 2005, este grupo creció en 784 mil trabajadores.

Un escenario con menores remesas
La crisis ha golpeado seriamente Estados Unidos, pero sus tentáculos están cubriendo todo el orbe. Es el caso del importante envío de remesas que los inmigrantes realizan hacia sus países de origen.

En el Perú, la proyección que se realizó en mayo calculaba un ingreso por remesas de US$2.374 millones para el 2008, pero con el nuevo escenario probablemente el estimado sea revisado a la baja.

Aunque la nueva proyección aparecerá en dos semanas con el nuevo reporte del Banco Central de Reserva, algunos especialistas, como el economista Juan José Marthans, calculan que la reducción sería incluso de 26%.

Según el BCR, en el 2007 llegaron US$2.131 millones y hasta julio del 2008 la cifra se situó en US$1.184 millones.

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