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MESA REDONDA: CRISIS EN EE.UU.

"Debemos encontrar los nuevos puntos de equilibrio"

A propósito de la crisis financiera y los recientes acontecimientos, El Comercio convocó a varios especialistas para discutir sobre los límites entre el Estado y el libre mercado

Por Luis Davelouis Lengua / Gerardo Caballero

La crisis financiera que atraviesa Estados Unidos y que ha obligado al Gobierno de ese país a intervenir dicho sector con un paquete de rescate estimado en US$700.000 millones forzó la revisión de algunos principios del llamado "pensamiento único" que sostiene, entre otras cosas, que a "menos Estado, más mercado".

El Comercio convocó a reconocidos profesionales de diversas disciplinas para abordar el tema de la economía y los límites del Estado. El propósito fue echar luces sobre el alcance de las funciones de este último, sobre todo, frente a una coyuntura como la actual. Todos coincidieron en que la respuesta se encuentra en algún lugar entre una posición netamente intervencionista y una que deje al mercado regularse solo como parece haber sido el caso, hasta que se desató la crisis.

El economista y ex presidente del Consejo de Ministros Pedro Pablo Kuczynski; el abogado internacionalista Enrique Bernales; el economista, catedrático e investigador de la Universidad del Pacífico Jürgen Schuldt; el economista y director del Instituto Peruano de Economía, Roberto Abusada; Fabián Novak, del Instituto de Estudios Internacionales; Dennis Chávez, máster en Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; el profesor principal del Departamento de Ciencias Sociales de la PUCP Henry Pease; y el ex presidente del Banco Central de Reserva, Richard Webb, fueron quienes participaron en el debate.

REFUNDAR EL CAPITALISMO
Esta fue la tesis de Schuldt, quien insistió en la existencia de un aspecto estructural --mucho más profundo que una pobre regulación y la temeridad de algunos banqueros de inversión-- sobre el que se asienta la actual crisis: la forma y velocidad con las que se venía endeudando y gastando Estados Unidos desde hace más de 20 años. En ese sentido, sostuvo que tras la crisis, a EE.UU. no le quedará otra salida que sanear su economía, lo cual será doloroso para ese país y --dado su peso relativo en el mundo-- también para muchos otros. "Nos han venido engañando con respecto a la posibilidad de la crisis y aun así seguimos siendo demasiado optimistas con respecto a ella", comentó.

Para Abusada, el problema está en si realmente el paquete de rescate servirá para reactivar la economía y destrabar el crédito. "Presentarse al paquete de rescate no es bonito para una institución financiera, y menos en un sistema basado en el crédito porque es reconocer que las cosas están muy mal", afirmó.

ESCENARIO COMPLICADO
Kuczynski tampoco está seguro de la efectividad del rescate. Piensa, como el gigante de las inversiones George Soros, que más efectivo sería inyectar el dinero en el capital de los bancos. Por otro lado, si el paquete funciona, "la crisis es un proceso que irá decantando a lo largo de varios años". Coincide con Schuldt en que EE.UU. deberá sanear su economía y que "el oxígeno gratis que tenía exportando devaluación e inflación a través de su deuda se acabó". Además, los US$565.000 millones que entre la Reserva Federal (FED) de EE.UU. y el Banco Central Europeo (BCE) han inyectado en liquidez al sistema les pasarán la factura.

Para el ex ministro, se viene una ola regulatoria en EE.UU. precisamente a raíz de la crisis financiera, entendida por muchos como una falla de regulación y no del sistema en sí mismo. "Si tienes 53 jefes (en EE.UU. hay un regulador por cada estado, además de las instituciones federales de la Reserva Federal, el Tesoro y el Supervisor) no le haces caso a ninguno".

Richard Webb está de acuerdo con el rescate y con que el sistema de pagos siga siendo operado por privados pues "la alternativa es que la operación pase a ser pública y ya sabemos lo que pasa entonces". Además, hizo hincapié en el carácter cíclico de la economía, explicando que el presente escenario es como muchos de los que ya ha atravesado el mundo ("una crisis más"). Pero, más allá de ello, considera que deberían encontrarse las razones sociológicas de fondo que expliquen por qué pasó lo que pasó.

Si bien todos los ponentes criticaron la falta de transparencia al interior del sistema que la crisis ha hecho evidente, Webb sostuvo que es así como se opera en el sistema financiero al punto que existen leyes que penalizan la divulgación de ese tipo de información, pues se considera terrorismo financiero. "Es como gritar 'fuego' en el teatro (se produce un pánico generalizado) y por eso es así como debe funcionar y se conoce y se acepta, porque es muy difícil de explicar y de hacerlo explícito", dijo.

En el actual contexto, la política exterior estadounidense es inviable
¿Cuáles serán los efectos políticos del colapso financiero? Esa fue otra de las interrogantes en torno a las cuales giró la Mesa Redonda organizada por El Comercio. El internacionalista Fabián Novak aseguró que la metodología de la política exterior del presidente de EE.UU., George W. Bush (eliminar toda potencia hostil y evitar que todo Estado o coalición alcance una hegemonía económica) "resulta económicamente inviable e insostenible".

Según el estudio de diversos economistas estadounidenses, anotó el especialista del Instituto de Estudios Internacionales, los cinco años de guerra en Iraq han representado, a marzo del 2008, un gasto cercano a los US$600 mil millones para Estados Unidos .

Novak añadió que "la aventura en Afganistán" representó un gasto cercano a la quinta parte de esos 600 mil millones. En tal sentido, refirió que el monto de estas dos "intervenciones militares unilaterales" es casi equivalente a los US$700 mil millones del rescate financiero que el Congreso de Estados Unidos aprobó el viernes último. Este hecho se agrava, acotó, porque la potencia estadounidense ha abandonado su política de cofinanciar sus intervenciones militares (como sí ocurrió en Yugoslavia y en el Golfo Pérsico).

A la luz de estos hechos, el ex presidente del Congreso Henry Pease enfatizó que "el 'sheriff' se acabo", en alusión al papel que juega el presidente Bush en el escenario internacional.

Pease García refirió que "hay un problema de hegemonía en los conductores del orden global", pues países europeos como Inglaterra, Alemania y Francia buscarán ahora alcanzar una hegemonía.

CAMINO EXPEDITO
Pero este no sería el único efecto político de la crisis financiera. Para Fabián Novak, es evidente que esta debacle inclinará la balanza a favor del Partido Demócrata en las elecciones presidenciales de noviembre. "Lo que se viene a raíz de la crisis es que Barack Obama va a ser elegido", manifestó el internacionalista. "El desorden que se ha visto en este régimen, la falta de control, la falta de previsión son el puntillazo final para cualquier opción de John McCain (del Partido Republicano)", añadió Novak Talavera.

El catedrático en Ciencias Políticas, Dennis Chávez de Paz, acotó que, para que los electores de Estados Unidos opten por un candidato que no es netamente estadounidense, como es el caso de Obama, es evidente que ha habido profundos cambios en esa sociedad.

Novak consideró que cualquiera que sea el elegido en los comicios electorales de noviembre, este se concentrará fuertemente, al menos en los primeros dos años, en la política interna estadounidense. "Poca importancia tendrá América Latina como región para Estados Unidos, lo que sí es preocupante", manifestó.

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