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CASO 1: LORETO. ESFUERZOS POR DEFENDER UN VALIOSO TESORO

Los manatíes volverán a su hábitat natural

En el fondo del estanque más turbio se esconden unos rechonchos y apacibles animales. Se trata de las crías de manatíes que llegaron al centro de recuperación con historias distintas, pero con el mismo apetito voraz.

Cuando Christian Contreras, uno de los biólogos del centro, entra a la poza, el primero en sacar su bigotuda cara es Yacuruna. Este manatí llegó al centro con una grave obstrucción gástrica. Sobrevivió en la piscina de un centro recreacional alimentándose con frutas, desperdicios y hasta bolsas de plástico. Fueron necesarias 14 enemas en siete días para salvar su vida. Junto a Yacuruna aparece Sudamérica. La bautizaron así porque en la panza tiene una mancha que parece un mapa del continente.

Estos animales son muy pacíficos y cumplen una importante función en el ecosistema, nos explica Christian. "Sirven de controladores biológicos, ya que comen la huama, una planta que crece en los ríos; sin embargo, los pescadores creen que se comen su pescado y por eso los matan".

Aislado en otra poza está Rei. Este es mayor que los otros manatíes, pero se le ve mucho más pequeño y delgado. Tiene un año y dos meses, pero solo pesa 17 kilos. "Tiene el mismo problema de Yana Yacu --otro manatí-- cuando llegó, pero confiamos en su recuperación. Yana Yacu subió de 18 a 33 kilos en seis meses gracias a una dieta apropiada", afirma su cuidador.

Cuando sean mayores estos animales vivirán en su medio ambiente. "El bufeo, en cambio, ya se acostumbró a la gente y acercarse a los botes de los pescadores podría costarle la vida", comenta Christian.

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