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ESTADOS UNIDOS. A MENOS DE UN MES DE LAS ELECCIONES

Gruesas acusaciones preceden el segundo debate presidencial

John McCain y Barack Obama se reúnen hoy para una nueva exposición. Demócrata logra de 6 a 8 puntos de ventaja por décimo día consecutivo

Por Miguel Vivanco. Corresponsal

WASHINGTON. La recta final de la campaña presidencial en Estados Unidos se encuentra al rojo vivo. Ante el avance sostenido de los demócratas en las preferencias electorales y la indiferencia de los votantes con respecto a la propuesta republicana, los estrategas de la campaña del candidato republicano John McCain hicieron graves acusaciones antes del segundo debate presidencial que se realizará hoy por la noche en la Universidad de Belmont en Nashville, en Tennessee.

Los republicanos acusaron al candidato demócrata, Barack Obama, de "mentiroso descarado", "ciudadano poco auténtico" y de "tener vínculos con terroristas", declaraciones que podrían ser el inicio de una guerra sucia destinada a impedir que el senador demócrata obtenga un triunfo el próximo 4 de noviembre.

La primera en lanzar los misiles fue la republicana Sarah Palin, candidata republicana a la vicepresidencia. Palin dijo durante el fin de semana que Barack Obama es un ciudadano estadounidense "imperfecto" y que "se codea con terroristas que atacarían a su propio país".

La respuesta demócrata no tardó y también fue demoledora. En su página de Internet recordaron el cuestionado desempeño de McCain en un escándalo financiero en los años 80, a inicios de su carrera como senador por Arizona.

LUCHA DE ADJETIVOS
Tucker Bounds, vocero del Partido Republicano, comentó ayer en varios medios estadounidenses que Obama está mintiendo a los votantes y que es un "mentiroso descarado" cuando habla de ciertos temas, como la propuesta de reforma de la sanidad de McCain.

Horas después, el portavoz demócrata Bill Burton se reunió con la prensa para comentar que la ofensiva republicana es una "cortina de humo" para no hablar de la grave crisis económica que vive el país.

Varios analistas coinciden en que los ataques políticos iniciados por republicanos son recursos peligrosos, pues sugerir una asociación de "amistad ideológica" entre Obama y el activista radical Bill Ayers, que en 1960 fundó el grupo Weather Underground, no tiene mayor sustento y abre la puerta a posiciones ultrarradicales en el último mes de campaña.

Algunos comentaristas aducen que la 'ofensiva sucia' de los republicanos se diseñó la semana pasada al comprobar que Barack Obama cuenta con el apoyo masivo de votantes nuevos.

Las últimas encuestas dan una ligera ventaja a Obama por décimo día consecutivo, quien tiene de 49% a 50% de aprobación frente al 43% a 42% de McCain, según el promedio de diferentes sondeos estadounidenses. Estos son de seis a ocho puntos porcentuales importantes a estas alturas de la carrera.

SEPA MÁS
Los votos que decidirán al ganador
1. Para llegar a la presidencia los candidatos necesitan 270 de los 538 votos del Colegio Electoral.
2. Se estima que más de 177 millones de votantes concurrirán a las urnas en las elecciones del próximo martes 4 de noviembre.
3. Los candidatos independientes Ralph Nader (Partido Verde) y Bob Barr (Partido Libertario) también participan en los comicios.
4. Entre los hispanos registrados para votar, el 55% piensa que el demócrata Barack Obama es el mejor candidato. Sin embargo, 11% de ellos prefiere al republicano John McCain.,

ENFOQUE
Jugando con fuego*
Las estrategias de atacar y destruir a los adversarios políticos son muy antiguas en EE.UU. Lo novedoso es que los republicanos la apliquen contra Barack Obama, el primer afroamericano con serias posibilidades de convertirse en presidente el 4 de noviembre.

Primero lo señalaron de progresista peligroso, luego de izquierdista solapado y ahora lo acusan de codearse con terroristas. Las acusaciones republicanas solo apuntan a distraer la atención de los votantes --centrada en la grave crisis financiera-- para llegar al segundo debate con temas tan trillados como las amenazas del terrorismo islámico y la seguridad nacional.

Pero los republicanos, en su afán de demostrar al electorado estadounidense que John McCain está mejor preparado para conducir los destinos del país, no han tenido reparos en iniciar un juego político en que el racismo y la discriminación son componentes ocultos de sus estrategias.

Todavía existen personas que no quieren aceptar el desafío histórico que representan estas elecciones, en que no solo se define al sucesor de George W. Bush, sino que también pone en juego los votos en estados claves como Colorado, Florida, Indiana, Iowa, Missouri, Nuevo México, Nevada, Carolina del Norte, Ohio y Virginia de mayoría blanca.

Aquí estriba la importancia del segundo encuentro entre Obama y McCain. Para lograr la victoria, el demócrata está obligado a mantener el control de su agenda política, mientras que su adversario republicano necesita reorientar los temas y aplicar la táctica del miedo.

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