SIC.
Por Kathy Subirana
Los intercambios culturales, cuando no se confunden con visitas turísticas, suelen cambiar las perspectivas de vida de la gente.
En Puno, durante cinco días, 36 jóvenes provenientes de 16 de los 21 países que forman parte del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) no solo tuvieron la oportunidad de conocer culturas distintas, también pudieron compartir sus apreciaciones sobre el estado ambiental del mundo y las posibles soluciones.
EL PRESENTE ES NUESTRO
El año de las cumbres no es, felizmente, excluyente a los jóvenes. El evento de juventud APEC Youth Camp 2008 fue un espacio para que los universitarios de distintas partes del mundo debatieran sobre el desarrollo sostenible y el medio ambiente, a través de la exposición de ensayos que apuntaron a traspasar el límite del papel. Al menos, esa fue la idea.
Marcial Nina, egresado de Electrónica de la Universidad Nacional del Altiplano, presentó un proyecto para transformar en biogás la 'Lemna', más conocida como lenteja de agua, una planta que crece en el Lago Titicaca y que lo contamina.
Más que un ensayo, este es un proyecto interdisciplinario. Marcial trata de mantener el equilibrio entre el escepticismo y la emoción, ánimos extremos que pueden ayudar a que su proyecto se concrete. Sostiene, con bases sólidas, científicas y matemáticas, los beneficios comunitarios a largo plazo.
En la declaración final que se presentó el domingo en ceremonia especial se reconoció que la problemática de la contaminación del agua es transversal para todos los países participantes y que es necesario el trabajo conjunto (Estado-sociedad civil-empresas) para valorar el agua como un recurso natural.
Otros trabajos importantes son los de Phillip Chow, de Canadá, y Marcus Taylor, de EE.UU. Phillip está desarrollando un proyecto sobre sostenibilidad en el Lago Titicaca para la creación de piscigranjas, de la mano del Centro Internacional de la Papa y la Agencia de Cooperación.
Marcus, por su parte, hizo un estudio sobre Koh Tao, una isla de Tailandia, y lanzó una propuesta para mejorar el uso de aguas servidas.
Estos ejemplos sirven para mostrar claramente que nuestra generación ve más allá de sus narices. O de su terruño.
OPERACIÓN PUNO
Parte de la solemnidad del Hotel Libertador --sede de esta reunión APEC-- se rompió al acoger a los muchachos, que si bien debatían con seriedad en las mesas de trabajo, tampoco podían olvidar que no eran mayores de 25 años, ni podían esconder sus ganas de ver qué pasaba más allá de las ventanas del hotel.
Así, y como parte de su trabajo de campo, visitaron las islas de Taquile y Amantani, donde compartieron un día entero con los pobladores y fueron nombrados, simbólicamente, embajadores de las islas. No son embajadores porque conozcan a la perfección la problemática del lugar, sino porque encontraron un sincero nivel de identificación.
Milena Romero, a sus 20 años, estudia Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México. "En México tampoco es que haya mucha cultura del agua, pero al menos hay más organismos encargados de ver el medio ambiente", cuenta Milena, al buscar puntos en común con nuestro país en el tema de la contaminación y la reserva de recursos hídricos.
Carla Benavides, estudiante de Administración de la Universidad del Pacífico, y Silvia Alvarado, estudiante de Negocios Internacionales de la UPC, plantearon en sus respectivos ensayos la necesidad de establecer ejes transversales de responsabilidad en el uso del agua. Aunque el viceministro de Gestión Pedagógica del Ministerio de Educación, Idel Vexler, presente en la reunión de clausura, aclaró que los acuerdos tomados en esta reunión no son vinculantes, sí dejó ver que se tendrían en cuenta. Con la esperanza, claro, de que no duerman entre el papel y la tinta.