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PRODIGIO. UN ÁRBOL SEMBRADO EN 1725 HA VUELTO A RETOÑAR EN EL CONVENTO DE OCOPA

Renace un olivo de 283 años

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El 19 de abril de 1725 el religioso franciscano Francisco de José, fundador del convento de Santa Rosa de Ocopa, en el valle del Mantaro, plantó un olivo en dicho convento. Hasta hace muy poco, aquel árbol sobrevivía como tronco seco que se mantenía de pie gracias a una columna de cemento que los religiosos levantaron cerca para que no se desplomara.

Ese viejo olivar ha empezado a retoñar sin que nadie se percatara de ello. Las ramas han brotado nuevamente y de ellas nacen hojas que se enroscan en el tronco seco del olivo que jamás se tocó en sus 283 años de permanencia en el patio del claustro.

Hasta los religiosos están sorprendidos con la resurrección del olivo, algo que los pobladores del valle ven como un prodigio, aunque la ingeniera forestal Dominga Zúñiga López, curadora del herbario de la Facultad de Ingeniería Forestal de la Universidad Nacional del Centro, asegura que los olivos pueden vivir por siglos.

Según la especialista, el calentamiento global ha producido el incremento de la temperatura en dos grados. Ello ha generado las condiciones ideales para que el olivo renazca. "No debe extrañarnos que incluso dé frutos", señaló la ingeniera forestal.

El hecho ha concitado la curiosidad de la población. Si antes el convento recibía cien visitas al mes, en la actualidad la afluencia se ha incrementado en un millar.

El actual superior del convento, fray Jorge Cajo Rodríguez, cree que el retoñar del olivo debe ser visto como una señal de esperanza.

UN MENSAJE ESPECIAL
Monseñor Pedro Barreto Jimeno, arzobispo de Huancayo, considera que el renacer del olivo es un hecho prodigioso que se da en un tiempo especial, "cuando la Iglesia va a iniciar una misión evangelizadora, tal y como lo hicieron los misioneros franciscanos, en cumplimiento de las conclusiones de la Conferencia General de Aparecida realizada el año pasado en Brasil".

"El mensaje es que en una época de falta de valores, corrupción, pobreza, injusticia, violencia, exclusión y atentados a la vida, la fe tiene que renovarse y fortalecerse", expresó monseñor Pedro Barreto.

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