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LA ÚNICA VEZ QUE SACAMOS UN PUNTO EN LA PAZ FUE CON OBLITAS EN EL 96 (0-0)

Un cuadro de Botero

El 9 boliviano se coronó como goleador histórico de su país. De paso, dejó a Perú último en la eliminatoria

Por Miguel Villegas. Enviado especial

La Paz. El gordo de Botero es el más admirado de la tarde. Todos quieren tocarlo, todos quieren verlo de cerca, todos se lo quieren llevar a casa. El gordo de Botero ha marcado los dos primeros goles para Bolivia y está claro, esta mañana se lucirá en todas las portadas de los diarios de este país. Hoy, Botero es una maravilla. Y da envidia.

Tres a cero. Tres tristes goles. Tres puñetazos en el rostro a este Perú que parecía con un rostro mejorado. Ya no era el boxeador molido a golpes; por lo menos parecía fuera del coma. ¿Excesivo entusiasmo después de Venezuela y Argentina? No. La verdad es que aquí, en el Hernando Siles, Perú volvió a ser el equipo adormecido y miope que ya hizo papelones que aquí no vamos a recordar. Bolivia, esta Bolivia última de la Eliminatoria, aprovechó la exagerada dosis de Diazepán que ingirió Perú y, en 16 minutos, le cambió de lugar. Vaya al fondo, Perú. Y no reclame. No tiene por qué.

Bolivia es una selección extraña. Sus hinchas esperan siempre lo peor y cuando les toca resultados como este, festejan con un grito inocente y sorpresivo: "Sin llorar, sin llorar". El mensaje justo para este Perú.

En altura la obligación es caminar, trotar si quiere, por eso un velocista con habilidad rompe el promedio. Bolivia lo tuvo en Reyes, el marcador por izquierda, que se fue de robo con Prado y De la Haza con la facilidad con que se le quita el juguete a un niño. En este caso fue la pelota, que pasó hasta tres veces por los pies del boliviano y dos acabaron en gol. Pinturas que terminó Botero.

Después, sobre el final, con el mejor jugador del partido. El 8 boliviano, Ronald García, un tipo grandote, de buen pie, que corta y distribuye, que pega y se deja pegar, que lidera y que no se molesta cuando tiene que ser lugarteniente. Un balazo de García, que en altura se transforma en misil, acabó con el partido.

A Perú le faltó decisión, ganas le sobraron. La derrota de ayer no tiene nada que ver con las humillaciones en Quito y Montevideo (perdón por la buena memoria). Allí no hubo equipo ni voluntades ni técnico ni nada. Aquí, en el Hernando Siles, la goleada molesta pero no desencaja. ¿Éramos una selección que inspiraba respeto de visita? No. Lo que parecía aprendida era la lección fuera de casa. Pero los goles en contra siguen en negativo. Ahora son 16. Y toca Paraguay. Lo que no hiciste contra el peor de la Eliminatoria, difícilmente podrás hacerlo frente al mejor.

Como sea, esto es lo que hay (Chemo dixit). Vuelve Ñol pero sale Zambrano por acumulación de amarillas. Regresa Rodríguez que debe cobrarse la revancha de ese desastre en Uruguay. Perú cierra la fecha 9 y es (somos) último en Sudamérica. No es una sorpresa pero sigue siendo un papelón.

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