Por Luis Davelouis
Hay pocos productos más 'aspiracionales', parafraseando a los marketeros, que un brillante, lustroso y llamativo auto nuevo. Después de la casa, ocupa probablemente el segundo lugar entre las prioridades materiales de la mayoría de las personas.
Además, hablar de comprar carro nuevo dejó de ser considerado algo suntuario cuando el Gobierno decidió bajar el Impuesto Selectivo al Consumo a la importación de este bien. Ahora es una necesidad y es más barato que en mucho tiempo.
Desde entonces, la mayor traba para la adquisición de un vehículo nuevo era la evaluación crediticia de los bancos que, empujados por la competencia y tasas internacionales excepcionalmente bajas, se lanzaron en campañas tan exitosas que en el 2007 llevaron a que las ventas de carros nuevos superaran el 100% de crecimiento, como comenta el gerente general de Pandero, Pablo Reátegui, respecto al 2006.
"Ello llevó a que los concesionarios tuvieran que esperar hasta cuatro meses para renovar el stock de vehículos y que algunos perdieran ventas", explica.
STOCK DE MÁS
La situación llevó a la reacción lógica: los concesionarios empezaron a realizar pedidos a las plantas y casas matrices calculando que la vorágine de la demanda al menos se mantendría creciendo a las mismas tasas.
Con lo que nadie contaba era con una crisis financiera como la que hoy atraviesa el mundo y que ha producido tal crisis de confianza que ha restringido los flujos de liquidez y ha trabado el crédito en todo el mundo, disparando las tasas de interés y encareciéndolo todo.
Así, los créditos vehiculares en todas partes empezaron a subir, lo que resintió la demanda por autos nuevos. Incluso, en economías desarrolladas como la estadounidense o las europeas, el consumo empezó a caer y con ello la demanda por vehículos. Como dijimos una vez en Tu Dinero, si no alcanza el dinero para comprar cera para el piso, no se construye una segunda planta para la casa.
Es así que desde EE.UU. y Europa, como comentan los especialistas en el tema, empezaron a cancelar pedidos y, súbitamente, se crearon espacios en las líneas de producción de las plantas fabricantes de vehículos que son comprados por concesionarios de otros países donde la demanda se mantiene (o al menos eso se suponía) fuerte. Lógicamente, el concesionario puede ahora negociar un mejor precio.
Ese es el caso de Derco (Suzuki), que por segundo año consecutivo logró negociar los precios de los vehículos extra que compraba. El comercial de esta marca que ve en la televisión, del embarque que iba de Asia a Estados Unidos y se desvió es, en realidad, una dramatización de lo que sucede con algunas marcas.
El problema es que la falta de confianza y las tasas al alza que aquella generan también se extiende a los países que son nuevo destino de este sobrestock de vehículos.
DESENLACE EN EL PERÚ
Lo mencionado ha tenido un doble impacto en nuestro país. Por un lado, los precios de los vehículos han empezado a caer de manera importante (en algunos casos hasta 20% en autos del año) pues, según fuentes cercanas a Araper, en el gremio de importadores están esperando que las ventas caigan fuerte para el 2009 y con ello la caída de los precios --que en opinión del gerente comercial del Banco Falabella, Felipe Venturo-- se hará más agresiva en el próximo Motor Show por realizarse en noviembre. Es decir, caerán mucho más.
Por otro lado, las tasas de interés han pasado de promediar 9% a casi 16% en meses. Desde que el Banco Falabella lanzó un producto de crédito vehicular con una tasa de 6,99% hace poco más de un año, las tasas solo han tendido al alza.
"Las tasas para vehículos en el Perú estaban en 9% mientras que en el resto de la región estaban en 16%" explica Javier Balbín, gerente de desarrollo del BBVA Continental. Hoy, las tasas se ubican entre 11% y 16% según las tablas que publica la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS).
Entonces, ¿es recomendable comprar? Si tiene un excedente de ingreso y no tiene problema con las cuotas, hágalo. Un auto también puede ser una inversión con un retorno distinto: comodidad y sensación de bienestar.