ACUERDO DE ASOCIACIÓN PERÚ-UNIÓN EUROPEA
Por Ernesto Pinto-Bazurco Rittler. Embajador
Es solo una casualidad que la Unión Europea (UE) se decidiera a entrar en negociaciones directas con el Perú en momentos que la crisis financiera se acentúa. En verdad, el proceso de revertir su decisión de negociar solo en bloque con la Comunidad Andina se inició a instancias de la jefa de Gobierno Alemán, cuya voz se escucha en la UE. Este compromiso lo logró el presidente García durante la visita oficial de la señora Merkel en mayo último.
La negociación entre la CAN y la Unión Europea se había empantanado, entre otras cosas, porque ambos sistemas de integración tienen un origen y perspectiva distintos. La UE nace como una agrupación política para garantizar la paz en Europa. La CAN es una alternativa económica integracionista para la lucha contra la pobreza.
No obstante y gracias al trabajo de politólogos y diplomáticos en Alemania y Francia, se ha tomado conciencia de la importancia del Perú en la CAN y Latinoamérica, como país que apuesta por el Estado de derecho y el afianzamiento del sistema democrático. Y, por lo tanto, es socio confiable de Europa.
Con un mercado de 500 millones de consumidores y un producto interno bruto de 1.300 millones de euros, la UE es un área económica de gran importancia. Europa es para América Latina el más activo cooperante en materia de asistencia para el desarrollo y el más importante socio en inversiones directas.
Y América Latina es para los europeos una reserva de recursos energéticos, biológicos, de agua y, sobre todo, de capacidad profesional. Sus países se ven confrontados con un gran número de desafíos y posibilidades. La economía de la región creció en los últimos años más que la economía mundial, pero continúa siendo fuertemente dependiente de esta. Para el futuro se pueden prever también los correspondientes riesgos: los desequilibrios en EE.UU. y un receso coyuntural o una reducción de precios de las materias primas.
Con 543 millones de habitantes, Latinoamérica tiene una marcada dependencia de las materias primas y con ello del capital extranjero, que hace vulnerables a sus economías. Para Europa, las relaciones económicas con el Perú tienen en las estadísticas un significado tan pequeño que su cifra comienza con un cero.
En cambio, para el Perú, podría tener una enorme importancia, si se sabe aprovechar el desafío. Y ahí está el detalle: algunos creen que firmando acuerdos, automáticamente se dan ganancias. Es esa puerta que se abre, las ventajas las tiene el que utiliza mejor las posibilidades.
Por eso, hay que insistir en que un acuerdo de asociación demanda una preparación que debe comenzar por fortalecer nuestras relaciones con Europa, en las embajadas, consulados generales y oficinas económicas que debemos abrir para lograr una mayor presencia en ese importante mercado. En este contexto es de especial importancia que se concrete la visita oficial del presidente García a Alemania.
En suma, para Europa un acuerdo de esta naturaleza tiene un interés político de posesionarse más firmemente en un país en el que los valores comunes abren perspectivas --mejores que en otras regiones-- de consolidar relaciones con futuro estable. Y para el Perú, una importancia económica, siempre y cuando sepa prepararse para aprovecharla.