Por Luis Davelouis
Endeudarse puede ser una buena idea para comprar un bien costoso, contratar un servicio o realizar una inversión.
Sin embargo, para endeudarse a tasas razonables hay que ser una suerte de adivino o, al menos, hay que tener claro qué es lo que le depara el destino a la economía y a las finanzas del país. Después de todo, muchas de las deudas que asumimos, incluso las de nuestras tarjetas de crédito, tienen tasas de interés variables. Esto es, que la tasa que nos cobran puede ser modificada unilateralmente por la institución emisora siempre que las condiciones del mercado así lo exijan y que nos lo anuncien con 15 días de anticipación.
Por supuesto, las veces que la tasa es modificada por el banco casi siempre es al alza, pues solo cuando la competencia amenaza a un banco con comprarle una deuda, este reducirá su tasa para retener al cliente.
¿ADÓNDE VAN LAS TASAS?
Hace poco, un funcionario del más alto nivel de un banco local muy importante decía que en el largo plazo "nadie sabe qué va a pasar con los valores (de la bolsa), menos con los tipos de cambio o las tasas de interés".
Sin embargo, las tasas en soles y dólares en el sistema financiero nacional ya han empezado a elevarse y la mayoría de los expertos consultados opina que lo seguirán haciendo aunque ligeramente en lo que resta del año y durante el siguiente.
Pero lo interesante es que no todas las tasas van a subir --ni han subido-- en la misma proporción, como explica el gerente comercial del Banco Falabella, Felipe Venturo, cuya institución dedica buena parte de su negocio a los créditos de consumo.
"En este momento la volatilidad en el mercado es muy alta y eso debe ser trasladado a las tasas activas (para créditos) modificándolas al alza. Probablemente vayan a subir un poquito las tasas en algunas tarjetas de crédito, en el negocio de cuotas. En el mejor de los casos, por uso de tarjeta para compras, las tasas no se moverían", explicó.
Y si bien las tasas de las tarjetas de crédito aún no han subido, las de los créditos de consumo sí lo han hecho, pero es difícil calcular en cuánto, pues dependiendo del banco estas tasas pueden variar entre 21,22% (el BIF) y 170,73% (Banco Azteca), según los datos que publica la página web de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS).
Eso sí, habría que precisar que las tasas para este tipo de crédito ya venían incrementándose como resultado del aumento de las tasas de encaje por parte del BCR, en su objetivo por controlar el crecimiento de estos créditos para que la demanda no genere presiones inflacionarias.
"Que el BCR libere el encaje como lo ha venido haciendo en las últimas semanas es una buena señal, pero eso ayuda sobre todo para aliviar las tasas de corto plazo", explican desde el Banco de Crédito (BCP). Esto afecta a los créditos de corto plazo como los de consumo (incluyendo vehiculares) y para mypes.
En cambio, las tasas de más largo plazo han subido. Así, las de los créditos hipotecarios se han incrementado "de alrededor de 8,5% a más o menos 12%", comenta el gerente general adjunto del Scotiabank, Francisco Sardón.
Para el gerente de negocios de Mibanco, Miguel González, sin embargo, "pagar 12% por un préstamo a 20 años es inimaginable". Por eso, dicen en el BCP, "son los clientes quienes no saben bien qué hacer, pues nosotros, por ejemplo, seguimos sin variar nuestra oferta de créditos".
¿Pero si las tasas han subido en promedio para todos los tipos de crédito, por qué el mayor costo no se refleja en una contracción del otorgamiento de los créditos? Total, si algo cuesta más, lo natural sería que se redujera la demanda por el producto.
CAMPAÑA DISTORSIONADA
González, de Mibanco, opina que el alza de las tasas, sobre todo para las mypes, no se ha notado porque estamos ad portas de la campaña navideña, la más importante del año para muchísimos comerciantes que prefieren reducir sus márgenes de utilidad pagando más por los créditos que no hacer negocios.
En todo caso, en el BCP y la SBS creen que la tendencia de las tasas en el mediano plazo es al alza, pero que deberían ir bajando poco a poco a medida que las condiciones en los mercados internacionales mejoren.
No obstante ello, se espera que el efecto de las tasas más altas para los créditos se empiece a notar desde enero, una vez pasada la campaña navideña. Y nadie está seguro de cuándo mejorarán las condiciones del crédito en los mercados internacionales. Otra vez, la naturaleza inédita e imprevisible de la crisis oscurece el panorama y la incertidumbre eleva el riesgo y con él los precios de todos los bienes y servicios suben y, como usted bien sabe, la tasa de interés es el precio del dinero.
MÁS DATOS
Crédito más caro y menos inversión
El encarecimiento del crédito es una de las más apremiantes características de las crisis económicas, pues para reactivar la economía se debe buscar un financiamiento cada vez más caro y escaso.El encarecimiento del crédito es una de las más apremiantes características de las crisis económicas, pues para reactivar la economía se debe buscar un financiamiento cada vez más caro y escaso.
En el Perú hay un límite a lo que puede hacer el BCR en el frente interno inyectando liquidez, por lo que en algún momento habrá que buscar financiamiento en el extranjero, donde las tasas son más altas y el crédito está restringido.
Ello reducirá el margen de utilidad de los proyectos en todos los sectores, obligando a las empresas a replantearlos, como pasó con Cencosud.
Por ello, no se endeude --y si lo hace que sea en la moneda en la que percibe sus ingresos y a plazos cortos-- y trate de prepagar sus deudas. Nadie está seguro de hacia dónde se moverán las tasas de interés, pero todos creen que será al alza.