CABEZA FRÍA
Por Daniel Peredo
Hay movimiento en la 'U' y no tiene nada que ver con el temblor de ayer. Surgen especulaciones, se anuncian cam-bios, aparecen nombres en una coyuntura lejana de tiempos felices. En el análisis mediático no hay grises, no hay equilibrio. La 'U' era el mejor. La 'U' es el peor. Y la interna colabora.
Se necesita estabilidad. Después del desastre que fue el club por más de una década, quiere ascender en la escala del fútbol. El título del Apertura era ideal para el camino de la transición, un método para recuperarse del período depresivo tras la marcha de Alfredo González. Los cremas han perdido la oportunidad de una historia singular. El equipo no tuvo tranquilidad. Los directivos deben asumir su responsabilidad. Inflaron el presupuesto, con una planilla de 250 mil dólares mensuales imposibles de sostener, realizaron contrataciones inoportunas, con un criterio discutible. Ninguno era un fichaje urgente. Ahora no pueden cumplir con el plantel que salió campeón. Los jugadores más grandes van a llegar a tres meses sin cobrar y la relación se quebró.
La continuidad de Gareca, al menos para mí, no está en debate. Ayer, no estaba para la selección. Hoy, no está para irse a casa. Es un buen técnico, aunque su posición para renovar el contrato dejó más dudas que certezas. Que haya firmado por seis meses no ofrece estabilidad, no se puede organizar en el mediano plazo si no está convencido.
Esto se refleja en el rendimiento. Un bajón lógico en todos los futbolistas de la formación base. Desde Raúl Fernández hasta el 'Vagón' Hurtado. Candelo ni siquiera va al banco y Donny Neyra volvió a ser ese jugador fastidiado, individualista, que puede influir en el resultado pero no en sus compañeros. Juega para él y no para el equipo. Ante Cienciano, lo salvó su técnica para pegarle en el balón detenido y el abrazo con Gareca fue un agradecimiento a tantas oportunidades.
La 'U' tiene buen fixture. Si logra estabilidad, se mete entre los siete. Depende de ellos.