Por Pedro Canelo
Ha pasado casi un año desde que no están, desde que no los vemos más. ¿La pasan bien? Parece que sí. Aquí el sábado discreto despertó con cables felices. Horas después de que el país se encerró para gozar criollismo, leemos que afuera dos de ustedes bailaron vals sobre el césped. La información dice que en Alemania a Claudio Pizarro y a Jefferson no les pudo ir mejor. Los dos anotaron ayer (Pizarro, dos veces en la goleada 5-1 del Werder Bremen sobre el Hertha Berlín y Farfán convirtió en el triunfo del Schalke, 3-2, ante en el Energie Cottbus). Quizá en medio de tanta alegría alguno de ellos puede haberse olvidado de extrañar.
Qué rápido se ha ido el tiempo. No será quizá lo que ustedes cinco quieran leer pero esa noche sin final del 18 de noviembre del 2007 comenzó el desfile de las ausencias. Una fiesta, un descuido, lo prohibido. Dentro de dos semanas se cumplirá un año de la última vez que vistieron la camiseta de la selección peruana: Pizarro, Farfán, Mendoza y Acasiete fueron los castigados oficiales. Y tú, Carlitos Lobatón, qué habrás hecho que Chemo del Solar no te llamó ni siquiera para preguntarte antes de la condena moral.
Claudio, dices que quieres volver a la selección con el discurso blindado por tu producción actual. Ya tienes siete goles y estás entre los cinco goleadores de la Bundesliga. Los cables también explican que tú, Farfán, te estás acostumbrando a anotar, otra vez, con la azul del Schalke 04. Ya vas tres. ¿Bien por ustedes, no? Si alguno pensó que ese huracán llamado Golf Los Incas iba a arrasar con sus carreras en el extranjero, pues se equivocó.
Cómo reviviste, Andrés. Eras el cadáver, el exiliado para siempre. El imperdonable. Sin embargo ahora sonríes, corres y hasta juegas a ser fotógrafo cuando anotas cada gol con el Morelia. Vas con siete anotaciones y estás a dos de ser el máximo goleador del campeonato mexicano. Fuiste otro que nadó parejo a pesar del mar de cuestionamientos.
Lobatón, castigado moral, tu nombre nunca será pronunciado por el técnico Chemo del Solar. Sigue peleando el título de Cristal y capaz, solo así lo perdonarás (y te perdonarás).
En cambio, tú, Santiago. Nombre de apóstol, te tocó la cruz. Fuiste el primero (y el único) que ofreció disculpas públicas por el desborde de hotel pero fuiste a quien le fue peor. No juegas en el Almería y quizá una imposible convocatoria puede renovarte las ganas.
Ha pasado un año y la distancia hizo el olvido. Aquí, estamos eliminados para el Mundial con un equipo de emergencia. Sabemos que les va bien. Pero recordamos lo que pasó un año atrás y sentimos lo mismo que ustedes. En las fotos salen sonrientes. No nos extrañan. Nosotros tampoco.