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ESFUERZOS

Un lago inundado de esperanza

Hace años se denunció la contaminación del lago Junín, la segunda reserva natural de agua de Sudamérica. El peligro de extinción del zambullidor, su ave símbolo, no ha sido atendido. Una cruzada regional propone actuar de verdad

Por David Hidalgo

La profesora Nicole Púñez Lazo ha resumido en viñetas un drama ecológico. Es una historieta que cuenta la reunión de varios animales para juzgar a un hombre. Se le acusa de haber manipulado una máquina que deposita relaves en el lago Chinchaycocha, también conocido como lago Junín. Al proceso acuden ranas, flamencos, gallinetas, cuyes silvestres y hasta vicuñas y ovejas, todos habitantes de la reserva y alrededores. "Desde que el hombre empezó sus actividades mineras (...) hemos ido desapareciendo poco a poco", se queja una rana. El pueblo animal pide la pena máxima. Antes de la sentencia, el ave-juez da la palabra al acusado y el hombre se defiende con el argumento de que necesitaba trabajo para mantener a su familia. Cuando el tribunal va a condenarlo, un zambullidor, miembro de una de las especies más amenazadas, lo defiende. "Él solo trabaja para algo más grande", explica. La audiencia se sorprende, pero acepta al final la idea de que el procesado era solo un instrumento. La sentencia se transforma en moraleja: "Debemos sembrar conciencia en (todos) los hombres".

Púñez reparte esta historieta entre sus alumnos del instituto superior donde trabaja, pero también a quien desee recibirla. Su esfuerzo a mano alzada, modesto y voluntario, ilustra un dilema mayor: el de un pueblo que quiere salvar su principal riqueza. Durante años el destino del lago Junín fue angustia de ecologistas voluntariosos, algunos pobladores conscientes y un sector de la prensa ambientalista. Los efectos, a la vista, no han sido suficientes: las orillas agrietadas sueltan sustancias negras al menor rasguño y las especies más frágiles de aves se han replegado dentro de la inmensa masa de agua que solía ser su reino.

"La idea es buscar la sensibilidad de la población y de todos los visitantes", dice la maestra.

El pedido tiene rasgos de letanía, pero nace de evidencias ciertas. En febrero pasado el biólogo Alan Chaparro, especialista de la ONG Asociación Ecosistemas Andinos (Ecoan), empezó un estudio sobre la situación actual del zambullidor de Junín y la gallareta, las dos especies principales. "La idea es estudiar todo de nuevo y verificar los niveles de reproducción y distribución de estas aves en el ambiente. Lo que hemos encontrado es que de todo el lago hay solo una zona donde se puede reproducir el zambullidor, el sector sureste", explica.

El estudio confirma que los mayores impactos son causados por el ingreso de aguas contaminadas con relaves mineros y por el inadecuado manejo de los niveles de agua de una represa cercana. Si el agua sube o baja demasiado ya es un problema, pero que ingrese cargada de contaminantes es una amenaza que conspira contra la población animal. "Hace cinco años que el número de zambullidores bordea los 200 y aunque se han hecho varios esfuerzos, no aumenta", precisa Chaparro. Su estudio debe culminar a fines de este mes. No espera mayores sorpresas.

Su rotunda belleza sugiere esplendores pasados. "Hace años se le decía El Lago del Millón de aves", recuerda Alejandro Tello, de Ecoan. Según este experto ambientalista, en los años treinta del siglo pasado un estudio detectó unos 900 mil ejemplares. Ahora la población es bastante menor, pero todavía es posible distinguir unas 115 especies. Los ojos profanos pueden apreciar la belleza de los flamencos, la gracia de ciertos patos, el revoloteo de pequeñas aves blancas. Los ojos expertos detectan ejemplares migratorios que proceden, por ejemplo, del extremo norte del continente y otros que son endémicos, únicos de este lugar.

Entre estos últimos el zambullidor es el más afectado: no solo ha tenido que adaptar su período de reproducción al tiempo en que la contaminación se sedimenta y las aguas tienen un nivel adecuado; también su dieta ha sufrido un cambio radical: "Antes en un 60% se componía de peces, ahora solo en 20%. Está comiendo mosquitos", señala Alan Chaparro.

Los bordes del lago exudan más señas grises. Un ejemplo está en las orillas cuarteadas de San Pedro de Pari, una comunidad dedicada a la ganadería. Años atrás sus habitantes tenían en estas aguas una fuente de alimento. Ahora temen que se convierta cada vez más en un espejismo oscuro: no hay peces como cabría imaginar de semejante depósito, la segunda reserva natural de agua del continente, y los pastizales que alimentaban su ganado han retrocedido hasta dejarlo con hambre. "Nuestros animales se han enfermado por la contaminación", dice el presidente de la comunidad. Es una de las quejas. La otra, más urgente incluso, es que los embalses de la represa de Upamayo, que abastece de agua al río Mantaro, han arruinado sus tierras.

El reclamo se ha transformado en desesperación: en setiembre pasado, doscientos comuneros de este pueblo tomaron la represa para reclamar una indemnización. La medida de fuerza puso en emergencia las operaciones de la Central Hidroeléctrica del Mantaro, que necesita esas aguas para producir energía para buena parte del país. Alguien podría ver en esto una manifestación del efecto mariposa: un hecho aparentemente aislado puede causar un cataclismo.

La solución es lenta, pero no imposible. "Algo se ha avanzado en términos de reducción del impacto ambiental", dice Iván Lanegra, ex gerente de Recursos Naturales y Medio Ambiente del Gobierno Regional de Junín. Según explica, algunas mineras han aplicado medidas para reducir la contaminación derivada de sus actividades. Y estima que en el manejo del agua --la otra amenaza-- hay un nivel más adecuado. "Por ejemplo, este año no se ha superado la cuota de 13.420 pies que la población acepta", refiere. Sin embargo, Lanegra, quien fue presidente del Comité de Gestión Ambiental del Lago Chinchaycocha, admite que aún hay mucho por arreglar aquí.

Días atrás surgió una nueva iniciativa. Varias instituciones encabezadas por la Municipalidad Provincial de Junín emitieron un pronunciamiento que reclama mayores atribuciones para la vigilancia ambiental y presupuesto para atender el impacto de siete décadas de actividad minera en la zona.

El alcalde Percy Chagua se ha comprometido a actuar si obtiene los recursos. "El tema pasa por el reajuste del canon hidroenergético, que a la fecha es menos de 400 mil soles", señala. Solo su proyecto para reforestar la zona con plantas nativas requiere más del doble. "Lo interesante de esta iniciativa es que suma esfuerzos privados y públicos para tomar medidas eficaces de una vez", explica Alejandro Tello. El orgullo por el zambullidor ha disparado los entusiasmos a toda escala en Junín. Por lo menos en este tema pocos necesitan moralejas.

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