Por: Mariella Balbi
El director de cine Josué Méndez viene de estrenar la película "Dioses", una mirada analítica del llamado sector A de nuestra sociedad que, como se sabe, geográficamente se ubica en unos pocos distritos de Lima. A Méndez --un cineasta joven-- le interesa particularmente el mundo de las relaciones afectivas de ese grupo social y se centra en este con precisión. Para algunos esto hace que el filme sea un poco esquemático, dejando de explorar otros ámbitos que habrían enriquecido su segunda obra. Lo cierto es que la película desnuda --sin muchos miramientos-- el constante desencuentro de los protagonistas, incomunicados a morir, distantes e infelices. Se creen dioses pero viven en una insatisfacción constante.
Una idea algo posmoderna habría sido pasar el filme en la CADE. El tema tratado en la conferencia empresarial fue cómo miraba la sociedad a los empresarios. El ángulo de "Dioses" habría sido ilustrativo porque combina el quehacer laboral del hombre de negocios con el emocional y con la vivencia atávica del racismo. Esa que lleva a tener asco y repugnancia (no inventamos nada al formularlo así) ante un connacional de piel oscura y origen modesto. En la encuesta de la CADE bien se pudo preguntar sobre este atavismo, incrementando de ese modo el conocimiento que sobre sí mismos quieren tener los empresarios nacionales.
La imagen de la juventud playera clase A que presenta el filme es de un crudo realismo. Interesada en la juerga, en el desmadre, consciente de que el dinero es indispensable para seguir siendo dioses, con pies de barro, pero dioses al fin. Méndez no quiere hacer moralina, solo un retrato de una familia aplicable a muchas otras. En ese mundo tan limitado la familia resulta siendo una ficción y, aunque paradójico, ese vacío afectivo lo llenan las empleadas del hogar con su sencillez y cariño. La escena final de "Dioses" nos muestra cuánto depende el sector A, y todos los sectores, de las trabajadoras del hogar. El Perú es una sociedad donde la crianza de los hijos y la posibilidad de laborar reposa en ellas, estén más o menos vestidas de impecable blanco. Pero, según un estudio de actitudes y percepciones validado por la empresa Marcom Ameritas Consulting del 2008, el 74% de empresarios consultados considera que el crecimiento de un empresario andino está vinculado a actividades ilícitas. Y el 61% cree que las personas no blancas tienen menor habilidad creativa.