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ESPECIAL. TIEMPOS VIOLENTOS

La guerra africana sin fin

Según Unicef, hasta 100.000 civiles huyeron de la República Democrática del Congo por la ofensiva de los rebeldes y el abandono de sus militares. ¿Cuál será su destino?

Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal

BRUSELAS. Una tensa calma parece mantenerse en Goma, la capital de Kivu Norte (este de la República Democrática del Congo), después de que el pasado miércoles en la tarde los rebeldes, apostados a pocos kilómetros de la ciudad, decretaron un alto al fuego unilateral. No se oyen disparos, no se registran enfrentamientos. Goma está sitiada pero no ha caído. No obstante, la catástrofe humana que ha ocasionado el enésimo recrudecimiento del conflicto congoleño ha adquirido dimensiones dramáticas: en solo tres días alrededor de 100. 000 congoleños, según Unicef, han optado por huir ante los combates entre los rebeldes y el Ejército congoleño. Según estimaciones de la ONU, totalizan ya un cuarto de millón los desplazados en esta región desde que en agosto se volvió a prender la llama de la guerra. Atroces prácticas, como las violaciones masivas y los infanticidios, perpetradas por ambos bandos, explican el pavor de la población.

La nueva ofensiva de los rebeldes del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), unos cinco mil hombres bien armados, dirigidos por Laurent Nkunda, se inició el fin de semana pasado. Su avance fue relámpago: el domingo tomaron Rumangabo, una importante base de la Armada congoleña, el martes se hicieron del poblado de Rutshuri y el miércoles se encontraban a pocos kilómetros de Goma y listos para tomarla. Los 21.000 soldados de las fuerzas gubernamentales, incapaces de repeler los ataques, pese al apoyo de los efectivos de la Misión de la ONU en el Congo (18.000 efectivos en el país, 6.000 en la región), se desbandaron y en su huida al sur saquearon tiendas y pillaron los bienes de los civiles.

A medida que las milicias de Nkunda se abrían paso hacia la capital y el Ejército se retiraba, un río de civiles huía despavorido. "Decenas de miles de personas desplazadas continúan huyendo de los combates", informó el miércoles un portavoz de la Cruz Roja, que se lamentaba de su impotencia: "El hecho de que esta gente no cese de desplazarse hace casi imposible nuestra tarea de auxilio". Además, según varios informes de personal humanitario presente en la región, el hospital principal de Goma y otros centros sanitarios vecinos sufrieron pillaje y destrucción. Las organizaciones humanitarias esperan lo peor: pronto se propagará el hambre y se desatarán las epidemias. "Un escenario catastrófico se nos viene encima", vaticinaba un voluntario.

FRÁGIL CALMA
"Es sumamente difícil anticipar qué sucederá en los próximos días. Este es un conflicto muy complejo en el que se superponen y entremezclan tensiones locales, nacionales y regionales --sintetiza Hans Hoebeke, experto en África Central del Instituto Real Egmont de Bruselas--. Por ahora la lucha es interna, pero podría trascender las fronteras del Congo en cualquier momento y desatar una guerra con Ruanda e incluso implicar a otros países de la región, como ya sucedió en dos ocasiones, en 1996 y 1998". La tensión entre los dos países vecinos se incrementa: los oficiales del Ejército congoleño sostienen que las fuerzas armadas de Ruanda están ayudando a los rebeldes, mientras que estos acusan al Ejército del Congo de aliarse con el FDLR (Frente de Liberación de Ruanda), unos 6.000 rebeldes de etnia hutu que en 1994 huyeron de Ruanda y se internaron en el este del Congo después de haber perpetrado el genocidio contra los tutsis.

"No hay evidencias de que Kigali esté participando directamente en los ataques contra el ejército de Kinshasa, pero es evidente que los rebeldes cuentan por lo menos con apoyo logístico de Ruanda", sostiene Hoebeke. Para este experto es igualmente innegable que Joseph Kabila, presidente del Congo, "poco o nada ha hecho para desarticular el FDLR, una de las condiciones del acuerdo de paz firmado con los rebeldes en enero".

LOS MÓVILES DEL REBELDE
Es difícil desentrañar la agenda política de Laurent Nkunda. "Me parece obvio que pretende desestabilizar a Kabila para sentarlo a la mesa de negociaciones. "Con el sitio de Goma ha demostrado de lo que es capaz. Tomar la ciudad no le interesa, pues tendría que defenderla y administrarla", dice Hoebeke. Ateniéndose a lo pactado en el acuerdo de paz de Goma, se puede colegir que Nkunda tienes dos grandes prioridades: terminar con el FDLR y reintegrarse él y sus fuerzas al ejército regular del Congo, objetivos que apuntan a cumplir con su rol de 'salvador de los tutsis'.

Sin embargo, los analistas dudan de estas buenas intenciones y postulan que a Nkunda lo que le conviene es que la guerra se perpetúe para mantenerse enseñoreado sobre una zona rica en recursos naturales que él y otros grupos rebeldes trafican hacia el exterior sin pasar por Kinshasa. Para algunos observadores, Nkunda ni siquiera tiene agenda propia. Lo ven como un peón de Paul Kagame, presidente tutsi de Ruanda, a quien interesa mantener un pie en el este de Congo.

Según un informe de la ONU, el conflicto en la región Kivu gira en torno al comercio ilegal de los recursos naturales. En apenas un período de un año y medio, el Ejército de Ruanda habría obtenido ganancias de al menos US$250 millones por la venta de coltán, el material que se usa para la fabricación de celulares y computadoras portátiles. Para Hans Hoebeke, "el económico es uno de los factores determinantes de la guerra, pero no lo explica todo". Considera que el presidente congoleño es uno de los grandes responsables de la inestabilidad y la violencia en el país africano porque "no ha sido capaz de garantizar la seguridad de los congoleños y los ha dejado librados a los abusos de líderes locales".

Para el experto, una solución al conflicto pasa por hacer respetar por la fuerza de las armas el último acuerdo de paz firmado entre Kinshasa y los rebeldes: "La Monuc o una fuerza europea que se sume a ella deberían poder disparar contra todo combatiente que viole la zona de repliegue establecida para facilitar el diálogo y la construcción de la paz. La comunidad internacional debería exigir un mandato así de claro al presidente Kabila ahora que este clama por apoyo del exterior. Una intervención militar internacional bajo otras condiciones solo ocasionará que esta siga siendo una guerra sin fin", concluye.

CRONOLOGÍA
Historia de un país convulsionado
[30/6/1960]
El Congo se independiza de Bélgica y se inicia un período de extrema inestabilidad.

[1974]
Mobutu Sese Seko, líder del país, emprende la llamada 'zairenización'. La República del Congo pasa a ser Zaire y se inicia una ola de nacionalizaciones.

[1975-1991]
La economía se derrumba. Quiebran las empresas nacionalizadas y la corrupción crece.

[1991]
Terminada la Guerra Fría, Occidente fuerza a Mobutu a democratizarse. El poder del dictador, sin respaldo externo, se debilita y el Congo cae en un período de crisis permanente.

[4/1994]
Después de exterminar a 800.000 tutsis y hutus moderados, los extremistas hutus huyen de Ruanda al Congo.

[24/10/1996]
Ruanda y Uganda invaden el Congo. Apoyados por rebeldes locales derrocan a Mobutu e instalan al congolés Laurent-Desiré Kabila. Mobutu huye a Marruecos, donde muere al año.

[2/8/1998]
Ruanda y Uganda inician una segunda guerra que busca la caída de Kabila.

[16/1/2001]
Kabila muere asesinado por un guardaespaldas. Lo sucede su hijo Joseph, quien opta por una mayor cooperación con Occidente.

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