Esta elección ha sido la más concurrida de los últimos años y en consecuencia ha dejado más de una imagen para el recuerdo. Los seguidores del ganador Barack Obama mostraron el entusiasmo que acompañó al entonces candidato demócrata a lo largo de toda la campaña. Por su parte, el perdedor y postulante republicano John McCain no dejó de luchar un solo minuto para poder alcanzar su objetivo y sus actos de campaña quedaron registrados en el imaginario popular.
Asimismo, el enorme tamaño de EE.UU. y las diferencias entre sus territorios volvieron a quedar evidenciados durante esta votación. No fue raro ver desde los clásicos hombres de traje y corbata de los estados más conocidos de la nación más poderosa del orbe hasta extraños hombres de fe de lugares como Alaska o a jóvenes musulmanas de Michigan.
Pero no solo en los límites del país del norte se vivió la fiesta electoral: en capitales extranjeras como Londres los estadounidenses hicieron gala de su derecho a elegir, y en otros lugares más lejanos como Afganistán las tropas también tomaron una decisión que puede cambiar el curso de su existencia.
La elección ya ha sido tomada y los que fueron partícipes de ella pueden verse ahora la cara.