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EDITORIAL

TLC sí, pero con defensa de nuestra biodiversidad

Reiteradamente hemos destacado la trascendencia del tratado de libre comercio con Estados Unidos para el desarrollo de nuestro país. Se trata de un instrumento crucial que al abrir acceso prioritario al mercado más grande del mundo garantiza el crecimiento de nuestras exportaciones y del empleo masivo.

La batalla para sacar adelante este tratado ha sido dura, no solo en el Congreso de Estados Unidos sino también en el nuestro, donde se tuvo que vencer absurdas barreras ideológicas, políticas y hasta gremialistas para proceder a ratificarlo.

Luego, el Poder Ejecutivo se aplicó a la no menos ardua tarea de implementar el tratado, lo que implica la participación de diversos ministerios, entidades reguladoras y representantes de los sectores productivos para adaptar la legislación peruana a los requerimientos internacionales, por ejemplo en cuestiones ambientales y laborales.

E, incluso, el Poder Judicial tuvo que aceptar la revisión de varios procesos que involucraban a empresas estadounidenses, lo que era también una condición indispensable para dicho fin.

Como puede verse, en tanto país hemos hecho nuestra tarea y la seguimos haciendo. Sin embargo, hay ámbitos en los que no podemos transigir de ninguna manera, como el de la defensa de nuestra riquísima biodiversidad.

Ello no solo porque ningún artículo del corpus principal del TLC exige eliminar la normativa vigente, sino también por una cuestión principista sobre recursos tan íntimamente vinculados a la peruanidad que, además, nos abren nuevos nichos para competir con productos orgánicos.

Efectivamente, como bien lo señala el presidente del Indecopi, Jaime Thorne, lo que está en juego es nuestra política interna de protección de conocimientos tradicionales, incluida ya en la legislación peruana.

No se entiende, por tanto, la incomodidad de algunas autoridades estadounidenses que la ponen en cuestionamiento. Al parecer, lo que hay detrás de todo ello es la fuerte presión de algunas empresas que se oponen a reconocer regalías a las comunidades nativas peruanas por el uso de sus conocimientos y productos en biodiversidad.

Así, se pretendería también negar a los peruanos la explotación de un enorme potencial de productos orgánicos únicos en su especie, los que además de tener enorme aceptación en el mercado internacional beneficiarían principalmente a miles de compatriotas en las zonas rurales de la sierra y selva.

En tal contexto, saludamos la política de apertura comercial que proveen los tratados de libre comercio, la que debe reforzarse y ampliarse, pero sin que ello signifique la conculcación de normas nacionales que protegen nuestra biodiversidad.

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